Hallan en Navarra un esqueleto de bisonte de 4.000 años que puede reescribir la prehistoria
El ejemplar, casi completo y con una punta de flecha entre las costillas, es un hallazgo único en la Península Ibérica y clave para entender la fauna del pasado
Pamplona - Publicado el
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La presidenta de Navarra, María Chivite, y la consejera de Cultura, Rebeca Esnaola, han presentado en los Fondos de Arqueología del Gobierno de Navarra el hallazgo de un esqueleto casi completo de un bisonte de hace 4.000 años. El descubrimiento se ha producido en la Sima Arrafela, situada en el Parque Natural de Urbasa y Andía, y destaca por tener una punta de flecha de cobre alojada entre las costillas, lo que evidencia que fue cazado.
Un descubrimiento excepcional
Se trata de un descubrimiento único en la Península Ibérica, ya que podría ser la primera evidencia de un bisonte europeo en este territorio. Los análisis de ADN pendientes de confirmación determinarán si pertenece a esta especie (`Bison bonasus`) o al llamado 'Clado X', un tipo de bisonte conocido por estudios genéticos pero del que no se conserva ningún esqueleto. En cualquier caso, el hallazgo aportaría información inédita.
La datación por radiocarbono sitúa al animal en el final del Calcolítico, lo que lo convierte en el bisonte más reciente de la península ibérica. Este hecho, junto a la punta de flecha, demuestra que las poblaciones de agricultores y ganaderos de la zona interactuaron con más especies de las que se conocían, lo que abre la puerta a revisar otras colecciones arqueológicas.
Dando voz a la ciencia acallamos los relatos falsos"
Durante la presentación, María Chivite ha subrayado la importancia de estos hallazgos para comprender el pasado y afrontar el futuro. "Conociendo la fauna de Navarra de hace 4.000 años sabemos un poco más sobre el clima y sus cambios", ha señalado. La presidenta ha recalcado la necesidad de apoyar la ciencia para combatir la desinformación: "Dando voz a la ciencia acallamos los relatos falsos. Esos que nos hablan de un pasado simplificado o, directamente, inventado".
La sima, una cápsula del tiempo
La intervención en la Sima de Arrafela ha sacado a la luz más restos de gran valor. Entre ellos destaca un león de las cavernas (`Panthera spelaea`), una especie extinguida hace unos 12.000 años y de la que solo se tenían dos registros en Navarra. También se han encontrado restos de un gallo lira y de un alimoche, que amplían el conocimiento sobre la fauna prehistórica navarra.
Las sorpresas que nos está dando la arqueología"
Chivite ha celebrado que "las sorpresas que nos está dando la arqueología" en los últimos años, con descubrimientos como el Hombre de Loizu y la Mano de Irulegui. En esta línea, ha recordado el proyecto para transformar las naves de REFENA en el Instituto de Patrimonio Cultural, un centro para investigar y exponer vestigios como este bisonte. Por su parte, la consejera Esnaola ha destacado que el hallazgo "vuelve a subrayar la relevancia del patrimonio paleontológico navarro".
Una investigación multidisciplinar
El estudio de los restos está coordinado por el arqueólogo Jesús García Gazólaz y el paleontólogo Asier Gómez Olivencia, y cuenta con un equipo internacional. Se realizarán análisis genéticos en Viena y de isótopos en Cantabria para conocer la dieta del animal. El prestigioso paleontólogo Jan van der Made estudiará la morfología del esqueleto, mientras que un equipo coordinado por Mikel Arlegi realizará una reconstrucción 3D del cráneo.
Además, el arqueólogo Antonio Rodríguez-Hidalgo se encargará del estudio tafonómico para esclarecer las circunstancias de la muerte del animal. Toda la investigación, que se desarrollará en los próximos 6 a 12 meses, se enmarca en el Plan Estratégico de la Arqueología de Navarra, que considera la paleontología como parte fundamental del patrimonio cultural.
El patrimonio paleontológico navarro
Este hallazgo vuelve a subrayar la relevancia del patrimonio paleontológico navarro, y se suma a otras intervenciones promovidas por la Dirección General de Cultura- Institución Príncipe de Viana, como son las realizadas en Lantz, en Loizu en colaboración con la Universidad de Cantabria, en Intzartzeta (Larraun), Mendukilo (Astitz), o Alkerdi 2 (Urdazubi), Mezein 26 (Sierra de Aralar), en colaboración con la UPV/EHU, o los recientes estudios promovidos desde esta última institución de los restos paleontológicos del desaparecido yacimiento Koskobilo I (Olazti; el yacimiento cuaternario más antiguo de Navarra, con la presencia de rinocerontes, macacos y oso negro tibetano, entre otros) o Mainea (Uitzi; el yacimiento peninsular con mayor porcentaje de animales adaptados al frío de la península ibérica con restos de 5 rinocerontes lanudos y un mamut).
Todas estas intervenciones e investigaciones han puesto de manifiesto la necesidad de que las actividades espeleológicas tengan una perspectiva científica, como elemento clave del conocimiento y conservación del frágil patrimonio subterráneo. Asimismo, subrayar la necesidad de ordenar y coordinar las actuaciones en cavidades y simas, dado que la práctica espeleológica no regulada ha supuesto en el pasado riesgos para la integridad de los restos.
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