Sandra perdió a su perra Gema, su compañera de vida: Ahora busca un nuevo perro de asistencia para volver a ser independiente
La historia de Sandra, una riojana con parálisis cerebral que ha perdido a su perra de asistencia y busca un nuevo compañero, refleja la realidad de cientos de personas que luchan por su autonomía con el apoyo de ASPACE Rioja y el compromiso de asociaciones especializadas

Durante 18 meses, Ben fue adiestrado cuidadosamente para adaptarse a las necesidades específicas de Sandra. Todo parecía ir bien… hasta que un inesperado suceso lo cambió todo.
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En La Rioja, 502 personas viven con parálisis cerebral. Sandra es una de ellas, y tras perder a su perra de asistencia lucha por recuperar su independencia. Su historia nos recuerda que la empatía también puede cambiar vidas. En La Rioja hay 502 personas que viven con parálisis cerebral, según datos de ASPACE Rioja, la entidad que trabaja cada día para mejorar su autonomía y su calidad de vida.
Detrás de cada número hay un rostro, un nombre y una historia. Y entre ellas, la de Sandra destaca por su fuerza, su ternura y su mensaje de esperanza. Sandra tiene 42 años y desde hace más de una década ha contado con la ayuda más leal que alguien puede tener, su perra de asistencia, Gema.
Gema no era solo una mascota, sino una parte esencial de su día a día. Le ayudaba en tareas que muchos damos por hechas, como recoger un objeto del suelo o traerle algo que necesitaba. Pero, sobre todo, le daba seguridad, compañía y libertad. Hasta que llegó la noticia que cambió todo, Gema fue diagnosticada con cáncer de hígado.
El golpe fue devastador. No solo perdía a su amiga, sino también a su apoyo más importante para mantener la independencia en su vida diaria.
Una ola de solidaridad: 11.000 euros para una nueva oportunidad
Lejos de rendirse, Sandra lanzó una campaña de micromecenazgo. Su objetivo era conseguir los fondos necesarios para entrenar a un nuevo perro que pudiera sustituir a Gema. Y la respuesta de la gente fue increíble, consiguió reunir unos 11.000 euros, una cifra que hablaba no solo de solidaridad, sino del cariño que muchos sintieron al conocer su historia.
Con esa ayuda, la Asociación Española de Perros de Apoyo, dirigida por Paloma García, inició el proceso para encontrar y entrenar a un nuevo compañero para Sandra. El elegido fue Ben, un border collie de casi dos años, inteligente y sensible, que mostraba desde el principio unas condiciones excepcionales.
Durante 18 meses, Ben fue adiestrado cuidadosamente para adaptarse a las necesidades específicas de Sandra. Todo parecía ir bien… hasta que un inesperado suceso lo cambió todo.

Perro de terapia
Un giro inesperado: Ben reacciona para proteger a su cuidadora
En uno de sus paseos en Ciudad Real, Paloma García —la adiestradora de Ben y presidenta de la asociación— fue víctima de un robo. Ben, al ver la situación, actuó de manera instintiva y protectora: mordió al ladrón para defender a su cuidadora.
Un acto de valentía que cualquier persona consideraría heroico, pero que, según la legislación vigente, impide que el animal sea certificado como perro de asistencia. Las normas son tajantes, si un perro ha mostrado una reacción agresiva, aunque sea en defensa propia o de un humano, no puede obtener la acreditación oficial
Así, de un día para otro, todo el trabajo y la inversión de casi dos años se esfumaron. Una normativa sin excepciones y el precio de empezar de nuevo. “No existen excepciones en la ley, ni siquiera cuando el perro actúa para proteger a su cuidador”, explica Paloma García.
El golpe fue doble, para Sandra, que veía alejarse otra vez su independencia, y para la asociación, que había invertido todos los fondos recaudados y parte de sus propios recursos.
Antes de Ben, ya habían intentado entrenar a otra perra, Nana, adoptada con la esperanza de convertirla en la nueva asistente de Sandra. Pero no logró superar las tareas básicas del adiestramiento. Eso obligó a empezar de nuevo desde cero, con el coste emocional y económico que eso implica.
Cuando el caso de Ben se frustró, la asociación decidió cerrar el proceso, explicando en un comunicado que los donantes podían solicitar la devolución íntegra de su aportación.
La decisión, según Paloma, no fue fácil: “No podíamos volver a invertir el tiempo y esfuerzo que supone empezar una tercera vez. El desgaste humano y económico era demasiado grande”. La soledad de empezar otra vez
Hoy, Sandra vuelve al punto de partida. Sin Gema, sin Ben y con una búsqueda que se reinicia desde cero. Aun así, no ha perdido la esperanza. Su historia recuerda que la vida con una discapacidad no se mide por lo que falta, sino por la red de apoyos y empatía que la sociedad es capaz de construir.
En La Rioja, ASPACE sigue trabajando con cientos de familias que enfrentan cada día los mismos desafíos, falta de recursos, largas listas de espera y una burocracia que a veces parece no contemplar los matices humanos de estas historias.
Cada perro de asistencia requiere un proceso de selección, adiestramiento y adaptación que puede durar hasta dos años y costar más de 20.000 euros. Sin ayudas públicas estables, la mayoría de estos proyectos dependen de la solidaridad ciudadana.
Por eso, el caso de Sandra no solo habla de ella, sino de una realidad estructural, la de muchas personas con discapacidad que necesitan apoyo para vivir con dignidad e independencia.

Un usuario de Aspace
Más allá del caso: una lección sobre empatía y sistema
El caso de Sandra, Gema y Ben no es una historia de culpa, sino de sistemas que no siempre saben adaptarse a la realidad. La ley busca garantizar la seguridad, pero también deja fuera situaciones humanas que merecen otra mirada.
Detrás de cada normativa hay vidas reales, y detrás de cada titular hay personas que siguen adelante pese a todo. Sandra es una de ellas, una mujer que ha demostrado que, aunque la vida le ponga obstáculos, su deseo de independencia y su fe en la gente son más fuertes.
Mientras busca a su nuevo compañero, su historia continúa inspirando a quienes creen que la empatía y la solidaridad pueden cambiar destinos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



