¿Has visto como baja el río Ebro en Logroño?¡Ojo, que sigue crecido!
La imagen del río Ebro en Logroño es espectacular, si que es verdad que otros años la altura del agua era mayor, pero siempre impresiona ver la potencia con la que marcha el río

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Logroño - Publicado el
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Había tensión anoche en Logroño. El Ebro apretó al máximo sobre las 10:50 de la noche, cuando alcanzó su punto más alto, 3,49 metros de altura y un caudal de 751 metros cúbicos por segundo. Ese fue el momento cumbre, la punta de la crecida. Muchos vecinos se fueron a dormir con el río en la retina y la incertidumbre en la mente.
Pero el Ebro, como suele hacer, fue cediendo poco a poco. A las 6 de la mañana ya se había estabilizado, más de 3,30 metros de altura y cerca de 730 metros cúbicos por segundo pasando bajo los puentes de la ciudad. La cosa había bajado de intensidad, aunque el río seguía hablando alto y claro.
A las 12 del mediodía, el descenso continuaba, 3,26 metros de altura y un caudal de 680 metros cúbicos por segundo. Ni se han superado los 1.000 en Logroño ni los 1.500 en Castejón, donde a mediodía el río marcaba 6,26 metros y 1.411 metros cúbicos por segundo. Las cifras que todos temían no se alcanzaron. Un alivio.
Eso sí, como pasa siempre que el Ebro se pone en marcha, los logroñeses no han podido resistirse. Las orillas se han llenado de curiosos, familias y vecinos que se han acercado a ver el espectáculo que solo un río crecido sabe dar. Ese marrón intenso del agua, la corriente rápida, la fuerza que se siente desde el puente... el Ebro tiene ese poder de congregar a la gente como pocas cosas.
Pero ojo, porque el día todavía tiene más capítulos. La borrasca Pedró no ha dicho su última palabra. Esta tarde llega con aviso amarillo por viento fuerte en la Ibérica, nubes que irán ganando terreno, y algunas precipitaciones al caer la tarde. La cota de nieve bajará desde los 1.600 hasta los 1.100 metros, los vientos del suroeste rotarán al noroeste y las temperaturas van a caer de forma notable.
Así que disfruta del río si te acercas esta mañana, pero vuelve a casa antes de que la tarde cambie el decorado. El Ebro ya hizo su parte, ahora le toca al viento.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



