Formación, ilusión y apoyo para que la discapacidad intelectual no sea una barrera: La motivadora historia de Jon que prepara oposiciones
Asprodema Rioja, el ángel de la guarda de personas como Jon. Su escuela de formación es el camino para acabar con el 'muro' que encuentran las personas con discapacidad al terminar su etapa educativa

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Logroño - Publicado el - Actualizado
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En La Rioja residen alrededor de 15.000 personas con discapacidad, lo que supone un 6,8 % de la población total de la comunidad. Para este colectivo, la tasa de paro se sitúa por encima del 18 %, el doble que la del conjunto de los trabajadores. Ante esta realidad, la formación se ha convertido en un pilar indispensable. En este contexto, Asprodema Rioja tiene en marcha una escuela de formación pre laboral para potenciar la autonomía, la inclusión y la empleabilidad de las personas con discapacidad intelectual.
Un modelo centrado en la persona
El proyecto, que atiende ya a 55 personas con discapacidad intelectual en toda La Rioja, nace para paliar la falta de programas formativos adaptados tras la etapa educativa. "Detectamos un vacío muy importante", explica Vega Rivera, formadora de la entidad, que señala que estas personas "se encuentran con un muro" a pesar de tener "muchísimo potencial". Por ello, la escuela ha desarrollado un programa integral y personalizado que acompaña a los alumnos en su transición al mundo laboral, diseñando para cada uno un plan individual de apoyo en colaboración con las familias. La metodología combina sesiones grupales con tutorías, el uso de nuevas tecnologías y técnicas como el mindfulness adaptado o las mentorías entre iguales, donde un compañero con más autonomía guía a otro.
Me siento muy valorado, y eso para mí me da mucha seguridad"
Alumno Asprodema-Rioja

El inmenso trabajo de Asprodema Rioja
la motivadora historia de jon: un agradecimiento a asprodema rioja
El caso de Jon Sáez de Santamaría, alumno del programa, ilustra el impacto del proyecto. "Aquí puedo aprender cada día, a mi ritmo, sin que nadie me presione", comenta. John explica que los formadores le entienden y respetan, lo que le ha permitido sentirse seguro y valorado: "Me siento muy valorado, y eso para mí me da mucha seguridad". Actualmente se encuentra en el programa Impulso Joven y está aprendiendo a ser más independiente, manejar el dinero, mejorar su lectoescritura y prepararse para trabajar desarrollando habilidades como la puntualidad y el trabajo en equipo. Además, se está preparando para unas oposiciones, y destaca la paciencia de los profesores: "Si no entiendo algo, me lo explican de otra manera hasta que lo entiendo".
Aquí puedo aprender cada día, a mi ritmo, sin que nadie me presione
Alumno Asprodema-Rioja
Tres niveles hacia la empleabilidad
La escuela se organiza en una fase prelaboral y otra laboral. La primera, en la que se centra actualmente el programa, se divide en tres niveles según el punto de partida de cada persona. El primer nivel, Impulso Joven, trabaja con 15 menores de 26 años en su transición a la vida adulta. El segundo, Más Impulso, profundiza en competencias sociales y despierta la motivación hacia el empleo. Finalmente, Emplearte Inicial, el más intensivo, prepara a 10 personas que ya están cerca del mundo laboral con simulaciones en entornos reales y prácticas.
Una sociedad inclusiva es una sociedad más justa, más rica y más cohesionada"
El impacto del proyecto se mide con objetivos concretos: se espera que el 70 % de los participantes mejore su autonomía personal, el 80 % desarrolle habilidades de comunicación y trabajo en equipo, y al menos un 10 % dé el salto a la fase de inserción laboral. Además, se prevé un impacto positivo en más de 150 familias, que verán reducida su carga de cuidados. "Estamos demostrando que con los apoyos adecuados las personas con discapacidad intelectual pueden desarrollar todo su potencial", afirma Rivera, quien concluye que "una sociedad inclusiva es una sociedad más justa, más rica y más cohesionada".
Una sociedad inclusiva es una sociedad más justa, más rica y más cohesionada
Formadora Asprodema Rioja
Jon y Vega forman una pareja profesor-alumno imparable que evidencia que "quien quiere puede" y que siempre hay que dar un espacio y un impulso a este colectivo que demuestra, día a día, que tiene mucho que aprender pero también muchísimo que enseñarnos.
Una lección de vida que se entiende con la sonrisa y la complicidad de estos protagonistas que ejemplifican a la perfección lo que significa Asprodema-Rioja.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



