"Vamos a tener que dejar de sembrar": Borja, agricultor riojano, avisa de los inconvenientes que ha tenido adherirse a las ayudas de la PAC porque "no compensa"
Los agricultores riojanos reciben millones de la PAC, pero denuncian que los requisitos y los retrasos en los pagos les llevan a una situación límite
Logroño - Publicado el
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Esta semana, 3.891 agricultores y ganaderos riojanos van a recibir un total de 7,97 millones de euros correspondientes al primer saldo de las ayudas de la PAC 2025. Con este pago, el importe total que se ha abonado en la campaña de solicitud única asciende ya a 19,5 millones de euros. Esta inyección económica se presenta como fundamental para quienes trabajan la tierra y se enfrentan a diario a desafíos como el clima, los precios o la propia burocracia.
La Política Agraria Común (PAC) es el sistema de apoyos que la Unión Europea concede a sus países miembros para impulsar la agricultura y ganadería. Su objetivo es garantizar la sostenibilidad económica y reforzar la renta de quienes viven del campo. La PAC se diseña en Bruselas y, desde ahí, los gobiernos nacionales la reparten entre las comunidades autónomas, siendo el Gobierno de La Rioja el que la hace llegar a los profesionales del sector.
Una ayuda con condiciones inasumibles
Sin embargo, estos apoyos pueden convertirse en una trampa por la cantidad de requisitos que exigen. Un ejemplo es la línea de rotación de cultivos, por la que 1.573 agricultores riojanos recibirán casi 880.000 euros. Borja, un agricultor de Zarratón, ha explicado que hace cinco años muchos se acogieron a esta medida, comprometiéndose a rotar cultivos en el 80% de su explotación, un requisito que hoy se ha vuelto "prácticamente inasumible".
Si se están eliminando cultivos, es que vamos a tener que dejar de sembrar"
Agricultor
La sequía, la caída de precios y las decisiones industriales han cambiado el escenario por completo. La rotación, una práctica esencial para regenerar la tierra, se resiente cuando los cultivos necesarios para ella dejan de ser rentables. "Si se están eliminando cultivos, es que vamos a tener que dejar de sembrar", lamenta Borja.
El acuerdo inicial vinculaba la ayuda a la rotación con zanahoria, remolacha, patata o colza, pero las circunstancias han cambiado. "No nos compensa sembrar remolachas a este precio, no va a compensar sembrar patatas al precio que nos lo están dando...", afirma el agricultor.
El desfase temporal, otro lastre para el campo
A esto se suma otro aspecto que Borja considera clave: el desfase temporal entre la declaración y el cobro de las ayudas. Los agricultores declaran en primavera lo que van a sembrar, pero el dinero no llega hasta el año siguiente. "Esa espera nos deja sin liquidez", señala el agricultor, una situación que complica cualquier tipo de planificación y que tiene consecuencias devastadoras.
Borja ha conocido a compañeros que, ante la imposibilidad de cumplir los compromisos o asumir las inversiones, han tenido que devolver las ayudas recibidas. Ha puesto como ejemplo la compra de una maquinaria de 30.000 euros, de los cuales la administración concede el 50%. "Los otros 15.000 euros los tienes que poner tú", explica. Los bancos ofrecen adelantar el importe total, pero se quedan con el dinero de la ayuda cuando la administración lo ingresa un año después, lo que agrava la falta de liquidez del profesional del campo.
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