Un sacerdote desvela el gran reto de la Cuaresma: entrar en uno mismo para encontrar a Dios
Fray Jesús Miguel Benítez, prior agustino en Palma, propone ayunar de información y consumismo para redescubrir el silencio y el compromiso con los demás

Fray Jesús Miguel Benítez
Mallorca - Publicado el
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Con el Miércoles de Ceniza da comienzo la Cuaresma, un tiempo de cuarenta días en el que la Iglesia invita a los fieles a "reajustar la brújula espiritual". Para entender las claves de este camino, el sacerdote agustino Fray Jesús Miguel Benítez, rector de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en Palma, afirma que el mayor desafío para un cristiano hoy es "encontrarse a sí mismo". Según el religioso, vivimos en una época de superficialidad: "Estamos viviendo en la epidermis permanentemente", asegura.
El hombre vive por las afueras, hace turismo exterior, pero se pasa de largo de sí mismo"
Sacerdote agustino y rector de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en Palma
Fray Benítez critica la "vorágine del viaje" que nos aleja de nuestro interior y propone ser "espeleólogos de nuestra mismidad" para escuchar el silencio. "Si no entramos dentro, aquello de San Agustín de 'dentro de mi corazón soy lo que soy', ahí no hay máscara. La Cuaresma nos exige eso, parar ruidos, compromisos... y quedarme en la mismidad", reflexiona.
Ayunar de ruido y consumismo
Siguiendo la línea del Papa Francisco, el sacerdote señala que una de las cadenas más urgentes de las que liberarse es la sobrecarga de información. "Estamos atiborrados de información, de propaganda, de discursos", afirma. A esto se suma un "consumismo horroroso" que califica como "cadenas de muerte", junto a las mentiras y la opinología sin un horizonte ético.
El ayuno, una práctica que a menudo se malinterpreta, no debe limitarse a la comida. Benítez propone un "ayuno de tonterías" y de comodidad, que se traduzca en acciones concretas como atender a familiares, visitar enfermos o reencontrarse con amigos. "Salir de nosotros mismos" es fundamental, pues la interioridad debe conducir al encuentro con el otro.
La oración que transforma
El prior agustino subraya que la fe debe tener un reflejo práctico y social. "Si todo acto religioso no está abierto al encuentro con el prójimo, es una falsedad impresionante", advierte. Critica una espiritualidad que se queda en la quietud pero sin compromiso: "Si el encuentro con Dios a ti no te mancha las manos de caridad, ¿tú qué cristianismo estás construyendo?".
Para quienes viven en un mundo hiperconectado y ruidoso, cultivar una oración transformadora requiere, ante todo, dedicarle tiempo. Fray Benítez explica que "la oración es estar", una actitud de escucha para dejar que Dios actúe. No se trata de un "volcán lleno de deseos y peticiones", sino de un abandono confiado.
En la oración, trabájame tú a mí, no yo a ti"
Sacerdote agustino y rector de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro en Palma
Un camino de confianza hacia la Pascua
A quienes llegan a la Cuaresma cansados o tibios en su fe, Fray Benítez les recuerda que este camino conduce al Viernes Santo, a abrazar la cruz. "No puedes llegar al domingo de luz si no has pasado por la oscuridad de las tinieblas del Viernes Santo", sostiene. La clave, insiste, es "fiarse de la palabra de Jesús".
Finalmente, para que la Pascua sea una "verdadera resurrección personal", el sacerdote invita a vivirla en comunidad, "siendo iglesia". Anima a incrementar la participación en las actividades parroquiales, como los vía crucis, y propone para la ciudad de Palma recorrer sus iglesias en una especie de "vía crucis urbano" para contemplar sus históricos Cristos.
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