Soldados de Demichelis, esperanza o descenso III
El técnico bermellón se estrena en Son Moix con victoria y el equipo sale del descenso. Está consiguiendo convencer no sólo a los jugadores, también a la afición

Demichelis
Mallorca - Publicado el - Actualizado
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Es difícil desenmarañar en los partidos de hoy el fútbol del ruido, el grano de la paja, centrar los comportamientos y respuestas de un equipo ante sus desafíos sin mencionar los accidentes del partido.
Entendiendo por accidentes esos lances que condicionan los partidos y a veces los deciden, como las decisiones arbitrales. Unas veces te sale cruz, otras cara, el Mallorca sabe bien qué es eso.
El ruido que deja la victoria contra el Espanyol es la polémica del gol concedido al Mallorca en el gol de Pablo Torre, pero el ruido no deja oír cómo suena el equipo; y el RCD Mallorca suena mejor gracias a que ha encontrado un director de orquesta que ha empezado a ordenarlo todo, a matizar los roles y recuperar a todos para la causa, para que den lo mejor, toquen todo el rato o aparezcan sólo en determinados momentos en la pieza.
Martín Demichelis llegó cuando ya todos parecían haber dejado de creer, los de dentro y los de fuera. Llegó en mitad de un incendio, con todo el mundo de los nervios en Son Moix, un equipo muerto de miedo y una grada indignada, una afición que se había revuelto ya hacia el palco, el mismo desde el que observaba Demichelis todo con calma.
La misma calma con la que se le ve en el banquillo, con la expresividad del jugador que sabe sus cartas pero que no va a transmitir ninguna información. Si ves al técnico argentino tanto ese día crítico en el palco, como estos primeros partidos dirigiendo al Mallorca, no es fácil adivinar cómo está su equipo.
Es decir, alguien que viera el partido desde Alaska sin saber cómo están unos u otros, no sabría adivinar cuál es la situación del Mallorca. Ante los errores de sus jugadores, la desorientación, los miedos, el gol en contra, se puede reaccionar o se puede dirigir. El argentino trata de dirigir, refuerza aquello que ve bien, corrige sin cambiar el gesto, sin aparentar tensión, sin sobreactuar.
Cada entrenador es como es, los hay muy expresivos y les ha ido muy bien, ejemplos es Unai Emery, Simeone, Guardiola, Matarazzo... son muchos ejemplos de técnicos que están encima de jugadores y a veces la afición, que transmiten energía en sus correcciones o que marcan los tiempos del partido. Los hay muy reactivos ante el error de sus futbolistas, los hay que incluso tratando de reforzar transmiten mucha agitación.
Liderando al grupo.-
Demichelis no transmite nada de todo eso. El técnico de Justiniano Pose (Córdoba, Argentina), mantiene la calma, corrige, grita y alienta, trata de que sus jugadores vean en él seguridad, confianza. Ni al encajar ni al marcar su equipo. Maneja el lenguaje del fútbol, sabe qué están pensando sus jugadores y entiende cómo pueden ser algunas reacciones, por ello el gesto más notable que se le vio fue casi al final cuando Leo Román trataba de jugar con sus defensas para salir y mantener la posesión el equipo, con nervios en la grada, estaban 2-1 y el miedo siempre aparece, nunca se fue de Son Moix, de hecho. En ese momento, el técnico aplaudió a su portero con calma reforzando lo que estaban haciendo, era lo que quería, no quería despejes y permitir que el Espanyol se volcara. Podría haber salido mal, pero salió bien, porque Demichelis transmite esa certeza de que las cosas van a salir bien. Algunos lo llaman flor, como con Matarazzo en la Real Sociedad. Para que haya flor hay que sembrar y hay que creer. No como pose, sino como convencimiento. Dijimos a la llegada de Martín que su misión más que de entrenador, que también porque hacía falta mucho trabajo con el equipo, era convencer. Que su capacidad de liderazgo era lo que se iba a ver, porque el fútbol no se explica por la teoría sino por la práctica, es una actividad humana creativa que sólo puede ejecutarse bien desde el convencimiento, no desde el miedo o la preocupación. Ésa está siendo la misión de de Demichelis, convencer. Para convencer hay que hacer creer en algo, a los jugadores se les hace creer siendo ilustrativo, contundente y haciendo ver que lo que hacen funciona. Los jugadores empiezan a creer si ven que funciona, y ha empezado a funcionar desde el primer momento.
Todos los jugadores han dicho cosas parecidas, que los jugadores están recuperando su propia conciencia sobre su valor, como decía Mojica en COPE, que están creyendo en la idea de su entrenador. La creencia ha llegado a la afición también, se pudo ver en el recibimiento. Había que creer, no se puede transitar la vida sin creer en algo, porque quien no sabe quién es ni a dónde va está perdido. Hay momentos en los que sólo queda un camino, ser soldados de esa causa, ser soldados de Demichelis. Es eso o caer en el abismo.



