La gran reflexión sobre el equilibrio en el fútbol del técnico de la UD Ibiza, Miguel Álvarez, que recuerda a Cúper y Ancelotti
El entrenador explica tras el gran triunfo ante el Sabadell por qué intenta no estar eufórico en la victoria ni hundido en la derrota. Admite el poco margen de error que tienen para meterse en playoff pero se muestra encantado con lo que está haciendo su equipo

Miguel Álvarez
Mallorca - Publicado el - Actualizado
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Héctor Cúper solía repetir en sus mejores días como entrenador del RCD Mallorca que estaba más tenso y malhumorado después de las victorias de su equipo, que fueron muchas. Resignadamente admitía que la victoria le hacía estar más vigilante, preocupado por la posibilidad de que el equipo se le fuera, se creyera más de lo que era y acabaran bajando el rendimiento, o alejándose de lo que debía ser para él su equipo.
Puede tratarse de un perfil obsesivo, de una forma de trabajar desde el temor que no parece saludable, pero no es menos cierto que en la alta competición puede significar una forma de inconformismo, que aleje la autocomplacencia, de estar alerta, motivado para poder dirigir a un grupo que jóvenes futbolistas profesionales que siempre van a tender a hacer menos para conseguir lo mismo.
Cúper repetía una palabra, equilibrio, la repetía constantemente. Lo hacía cuando su equipo estaba bien y también cuando estaba mal. Era su objetivo, ese ideal que perseguía de su equipo obsesivamente, como una suerte de El Dorado, que el equipo no perdiera el equilibrio táctico, que no se desordenara, su Mallorca era granítico. Era compacto y sabía defender muy bien, además tenía grandes talentos, grandes jugadores. Pero el concepto equilibrio también lo repetía Cúper sobre el estado emocional, es decir no sólo en lo táctico.
Quería que su equipo no estuviera ni muy arriba, crecido, cuando estaba en los primeros puestos de la tabla o se iba a meter en finales. El concepto equilibrio lo h estado repitiendo constantemente en su brillante etapa al frente del Real Madrid Carlo Ancelotti, un entrenador al que siempre se acusaba de dar demasiada manga ancha a los jugadores, de no trabajar tácticamente, mientras el italiano apelaba al equilibrio continuamente como su receta necesaria para que el equipo fuera competitivo y no se desordenara, con tantos jugadores atacantes.
Si alguien también era equilibrado era el propio Ancelotti, al que los partidos de alta tensión parecían no cambiarle el rictus más allá de una ceja más alta. Ancelotti equivale a decir toda una carrera de títulos desde joven como futbolista, un señor acostumbrado a ganar, mantenía ese perfil equilibrado.
Álvarez no se pone a bailar.-
Tres décadas después de aquellas palabras de Cúper y bastante menos desde que lo repitiera Ancelotti, el veterano técnico de la UD Ibiza, Miguel Álvarez ha dejado una reflexión más que interesante sobre su equilibrio.
Salvando las distancias, en su categoría el equipo celeste también tiene mucha exigencia, mucha presión, está diseñado para el ascenso y lleva mucho tiempo abajo o más cerca de abajo. Le ha costado Dios y ayuda a Miguel Álvarez, casi le cuesta el puesto, enderezar el rumbo tras suplir a Paco Jémez.
Hubo que cambiar media plantilla en Enero para que el equipo fuera competitivo y lo está consiguiendo. El Ibiza vencía al líder el Sabadell 2-0 en un gran partido, en la línea de lo que venía apuntando con el borrón en Sevilla ante el Betis Deportivo. Un equipo presionante, veloz en transiciones, con talento creativo, con mayor fuerza y nervio, más completo y punzante por las bandas.
El Ibiza juega rápido y juega bien. Tras la victoria 2-0 los celestes están a cuatro puntos de playoff, están a tiempo de todo. El técnico ha querido mantener el equipo por el buen partido de los suyos una semana después de una derrota dolorosa con errores groseros: "me lo tomo con naturalidad, que una victoria no me haga bailar una sardana ni cuando pierde venir aquí llorando. Porque entiendo que el fútbol es así. El Atlético hace su mejor partido 0-5 y pierde en casa 0-1. El Barcelona, el equipo más goleador, le mete cuatro el Atlético. Hablamos de élite. Porque el fútbol es eso, no es poner una tochana encima de otra, con todos los respetos. El fútbol es un montón de cosas, muchas personas, estados de ánimo, decisiones. Es complicado, por eso lo que siempre estamos diciendo al equipo es tener equilibrio. Siempre digo último tren no, pasan a cada momento, lo importante es no bajarse que después no te da tiempo. Seguir trabajando. Tenemos que lidiar con que cada partido parece un examen final, sabemos de dónde venimos y la exigencia que hay. Quizá con más tranquilidad la primera parte acaba 2-0 o en el campo del Betis 0-2. Nos hace falta tranquilidad, los chicos están metidos y creen en nosotros y sobre todo en ellos. Ahora nos falta cierta tranquilidad y a ver si somos capaces de encadenar victorias. El fútbol tiene muchas veces poca explicación pero es una profesión muy bonita, la verdad".



