Tragsa utilizará robots teledirigidos para demoler las zonas con amianto del Xeral

Tragsa utilizará robots teledirigidos para demoler las zonas con amianto del Xeral

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Lugo, 05 de diciembre.- La empresa pública Tragsa, que se encargará de la demolición del viejo Hospital Xeral de Lugo por encargo de la Consellería de Sanidade, junto con compañías especializadas en la gestión de residuos, utilizará robots teledirigidos en los “espacios más sensibles” del edificio, por la presencia de amianto, además de aislar esas zonas con “burbujas de contención”.

El delegado territorial de la Xunta de Galicia, José Manuel Balseiro, ha informado de que hoy ha quedado formalizada el acta de comprobación de replanteo e inicio de demolición de las instalaciones del viejo Hospital Xeral de Lugo, un nuevo paso que pone fin a la tramitación administrativa y marca “el inicio de la ejecución de los trabajos contratados”.

Balseiro hizo estas declaraciones durante la visita que realizó esta mañana a las instalaciones del viejo Xeral, donde también informó de las previsiones con las que trabaja el gobierno gallego para acometer esta obra, que le ha sido encargada a la empresa pública Tragsa, con un presupuesto de 3,2 millones de euros y un plazo de ejecución de siete meses.

Acompañado por miembros de la oficina técnica de la Consellería de Sanidade, de los directores de obra y de representantes de la empresa adjudicataria, Balseiro explicó que la demolición del pabellón central y del edificio de hospitalización supondrá actuar sobre una superficie de 20.133 metros cuadrados, incluidas las edificaciones auxiliares.

La adjudicataria ha comenzado a colocar estos días el vallado perimetral y la señalización de seguridad en la zona en la que se desarrollarán los trabajos, al tiempo que tramita la contratación de suministro eléctrico y la instalación de un montacargas para facilitar el vaciado de las distintas plantas del hospital.

De hecho, está previsto que los trabajos para retirar los elementos reutilizables del edificio o aquellos que tienen que ser “enajenados” mediante la intervención de gestores autorizados se prolonguen durante un mes y medio, tiempo en el que también quedarán instalados los contenedores de residuos.

Posteriormente, se procederá al desmontaje controlado, manual y mecánicamente, de los elementos estructurales del propio edificio, con protocolos específicos para la retirada de aquellos materiales que tengan fibrocemento -amianto-, porque de esas operaciones se encargará una o varias empresas especializadas, en colaboración con el propio personal de Tragsa.

De hecho, está prevista la utilización de robots de demolición teledirigidos para actuar en estos espacios “más sensibles” y esas zonas quedarán aisladas con burbujas de contención para “mayor seguridad” de los trabajadores.

La demolición, explicó Balseiro, comenzará por el bajo cubierto del edificio y se hará siempre desde “arriba hacia abajo”, por el procedimiento conocido como “demolición mecánica selectiva al 100% por disgregación”, de modo que queda descartada cualquier operación de voladura controlada.

Se tomó esta decisión a causa de la proximidad de otros edificios y para evitar riesgos por “movimientos vibratorios”.

La empresa concesionaria tendrá que desmontar una plata sótano de servicio, otra en semisótna, la planta baja de acceso, seis pisos de altura y el bajocubierta, que alberga la maquinaria de los ascensores.

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