Cada vez hay más gente joven con incontinencia: "Ahora las chicas hacen halterofilia..."
Afecta a un 10 % de la población, pero la vergüenza impide hablar de una patología con un impacto psicológico brutal que puede prevenirse. ASIA organiza unas jornadas de incontinencia en A Coruña

Coruña - Publicado el - Actualizado
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No es la enfermedad cardíaca ni la diabetes. La incontinencia es la tercera afección que más merma la calidad de vida de las personas. Se calcula que un 10 % de la población sufre incontinencia urinaria y uno de cada 15 adultos de más de 40 años padece incontinencia fecal, pero el estigma que la rodea la convierte en una epidemia silenciosa. Para visibilizarla, ayudar a las que personas que pasan por esta situación y también para ayudar a prevenirla, la Asociación de Incontinencia (ASIA) ha organizado una jornada este jueves en la Fundación San Rafael de A Coruña.
Un "impacto psicológico brutal"
Alma Rodríguez, delegada de ASIA en A Coruña, conoce de primera mano sus consecuencias. “Esto tiene un impacto psicológico brutal”, explica. Según relata, los pacientes a menudo creen que están “solos en el mundo” y la patología afecta a todos los aspectos de su vida, provocando depresión, angustia y tristeza. La vergüenza es el principal obstáculo: “Si una persona tiene diabetes, lo cuenta, y si tiene incontinencia urinaria, no lo va a contar”.
Cuando empiezas con esta patología, no te crees ni tú mismo lo que te está sucediendo"
Delegada de ASIA en A Coruña
Este silencio lleva a muchos a sufrir en casa “por miedo o por falta de información”, un aislamiento que la propia delegada de ASIA experimentó. “Cuando empiezas con esta patología, no te crees ni tú mismo lo que te está sucediendo, te piensas que estás solo en el mundo, porque claro, nadie lo cuenta”, confiesa Alma Rodríguez. Durante mucho tiempo, llegó a mentir en el trabajo y a esconderse en su propia casa.
No es solo cosa de mayores
La asociación insiste en derribar el mito de que la incontinencia es un problema exclusivo de personas muy mayores o con demencia. Alma Rodríguez advierte que “cada vez hay más gente joven con incontinencia”, un fenómeno que relaciona con el auge de prácticas como el deporte de impacto. “Ahora las chicas hacen halterofilia también, claro, pero eso tiene un impacto también sobre tu suelo pélvico”, señala.
Por ello, destaca la importancia de la prevención en las nuevas generaciones. “Hay que cuidar el suelo pélvico, que es otro músculo, igual que cuidamos el resto de la musculatura”, afirma. Esto implica fortalecerlo y prepararlo con ejercicios específicos enseñados por fisioterapeutas de suelo pélvico, para lo que se requiere constancia y “hacer los deberes todos los días”.

Alma Rodríguez, delegada de ASIA en A Coruña, hace el signo de la incontinencia
Tratamientos y apoyo
Aunque los tratamientos a veces tardan en llegar y cada caso es diferente, existen “muchas alternativas”. La propia Alma Rodríguez lleva implantado un neuromodulador de raíces sacras, una especie de marcapasos que envía una señal al cerebro para indicarle cuándo debe ir al baño. Asegura que, aunque no le ha funcionado al 100 %, ha supuesto un cambio radical en su vida: “Yo antes de tener este aparatito, yo no tenía ni un segundo para llegar al baño, y eso es un horror en tu vida”.
Este aparato que me da minutos, me dio minutos de vida"
Delegada de ASIA en A Coruña
El objetivo de la jornada organizada por ASIA es, precisamente, dar a conocer estos tratamientos y los productos de apoyo disponibles, como tapones anales o urinarios, que ofrecen tranquilidad mientras llega una solución definitiva. El evento contará con coloproctólogos, un urólogo y una fisioterapeuta, que explicarán las opciones. Para Alma Rodríguez, también es fundamental que los pacientes se encuentren: “Cuando encuentras a alguien que está pasando por lo mismo que tú, sientes un alivio”.

Programa de las Jornadas de Incontinencia de ASIA en A Coruña
El mensaje final de la asociación es claro: hay que perder la vergüenza y hablar. “Lo mejor que pude hacer es contarlo”, insiste Rodríguez, animando a todo el que lo sufra a decírselo a su médico. Un consejo que extiende también a los hombres, que, aunque en menor medida, “también la sufren y para quienes es dificilísimo contarlo”. Porque, concluye, la incontinencia “sucede y la vivimos a escondidas”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



