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La taxista a la que intentaron asfixiar en A Coruña: “solo sentí miedo cuando me quedé casi sin aire”

Any Voinea sufrió un violento intento de atraco en la ciudad herculina

Pese al suceso, sentencia: “sigo enamorada de este trabajo”

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Noela Bao

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:06

La intentaron asfixiar y quemarle el pelo, pero ella no va a dejar de hacer lo que más le gusta: conducir un taxi. Es la historia de Any Voinea, una taxista que trabaja en A Coruña víctima de un violento intento de atraco del que fue capaz de defenderse.

Dos jóvenes, un chico y una chica entraron en el taxi el sábado por la noche en el Obelisco de la ciudad herculina. Querían ir a la zona de Vioño. La conductora no sospechó nada. Eran dos jóvenes, españoles y bien vestidos. Tenían unos 20 años. “Unos niños”, describe Any a COPE Coruña. A la altura de la glorieta de Isaac Peral, notó que se ponían nerviosos. Y fue entonces cuando pasaron a la acción: ella encendió un mechero y se lo acercó al pelo y él le agarró el cuello con las dos manos. La amenazaron para que les entregase el dinero de la recaudación.Todo esto, con el taxi en marcha.

Any, que aprendió defensa personal en su país natal, Rumanía, consiguió zafarse. Tocó el claxon para llamar la atención de la gente que estaba en Vioño y los ocupantes huyeron. En cuanto apagó el fuego que estaba en su pelo, cerró las puertas traseras y recorrió los alrededores del parque, pero no consiguió localizarlos. Ahora, la Policía Nacional intenta identificar a los agresores y detenerlos.

El suceso no ha afectado a Any, que dice que ha vuelto a sentarse al volante sin miedo. “Miedo solo sentí cuando me quedé casi sin aire”, señala, o cuando pensó que los agresores podían llevar “un cuchillo o un arma”.

La taxista habla con nosotros en cuanto encuentra un hueco entre carrera y carrera. No piensa dejar de trabajar por este suceso. “Llevo un año y dos meses y sigo enamorada de este trabajo, porque me encanta”, contaba. Any, que se enfrentó al maltrato de su marido en su país de origen, lo tiene claro: “nací para defenderme sola, para trabajar y para ganar mi dinero y mi pan de todos los días”.

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