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El radical cambio físico del párroco más mediático de A Coruña: "De corta y pega..."

Ha tenido que cambiar toda su ropa hasta los zapatos. "Yo gastaba un número (de pie), ahora gasto un número menos. Yo gastaba una talla, ahora gasto siete tallas menos"

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Redactora de COPE Coruña

A Coruña

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 16:29

Quien le ha visto y quien le ve. El párroco más famoso de A Coruña, José Carlos Alonso, ha dejado atrás en el último medio año cincuenta y cinco kilos de peso. "Como dicen los modelos tengo un outfit distinto", asegura, a la vez que se muestra "muy contento y feliz del nuevo cambio".

¿Cómo lo ha conseguido? Explica que lo ha logrado de dos modos. Los primeros veinte kilos con unos "sobres riquísimos, sabrosísimos" que le dieron en el hospital. La idea era que con esta fórmula perdiese unos siete u ocho kilos pero como la operación se fue aplazando en el tiempo llegó a bajar veinte kilos. Y finalmente, le realizaron un bypass gástrico. Con su habitual humor explica que fue como "una operación digital de ordenador, de corta y pega. Cortaron ahí un poquito, pegaron el intestino y he bajado desde entonces treinta y cinco kilos".

"Creo que tengo que bajar alguno más", añade. Con esta nueva imagen, apunta, "la gente por la calle me dice ¿quién es ese seminarista?. Yo nunca fui gordo. Yo antes era un gran sacerdote. Ahora ya me conformo con ser sacerdote".

Y no sólo en la imagen. También ha sufrido un "cambio radical" en la ropa porque ha tenido que "cambiarlo todo: desde los calcetines hasta camisas. Todo, absolutamente todo. He tenido que cambiar hasta los zapatos". Y es que con la pérdida de peso también adelgazan los pies. Cuando uno tiene sobrepeso los pies suelen estar hinchados, tener retención de líquidos..."Yo gastaba un número, ahora gasto un número menos. Yo gastaba una talla, ahora gasto siete tallas menos". Lo único de la ropa que tenía que le sigue valiendo, reconoce José Carlos Alonso, es una bufanda.

El proceso

Asegura que se encuentra "muy bien" pero como todos los operados debe esperar dos años para recibir el alta médica tras este tipo de intervenciones. Reconoce que sólo le preocupaba tener "salud y que no perdiera el buen humor porque como parece ser que va con la comida". "Yo pedía no perder la alegría, la felicidad, porque como dice el Papa Francisco el Evangelio no se transmite con cara de vinagre", añade.

El padre Alonso llevaba mucho tiempo "a dieta", incluso, "a dos dietas" pero la pérdida de "compañeros míos, también grandes sacerdotes" le hizo tomar con mayor interés, si cabe, el cuidado por su salud. "En un mismo año, se fueron tres o cuatro y me asusté un poquito", apunta. También que empezó a cansarse de estar de pie y "claro, que a un cura le canse estar de pie cuando tienen que estar predicando, hablando, celebrando...pensé, creo que es el momento para hacerlo", subraya. Con estas motivaciones fue por primera vez al endocrino en plena pandemia y "adelgazé, en la segunda vez había adelgazado 14 kilos y me dijo, usted es candidato porque veo que no le cuesta adelgazar".

Así inició un proceso que le llevó a pasar por endocrinos, cirujanos y psicólogos. Sí. Hasta un psicólogo porque "hay que ver por qué comes. ¿Por qué estás gordo? Puedes estar gordo por ansiedad, por un problema de bulimia, por un problema de sedentarismo, como mi caso". Tras la operación no tiene "ningunas" ganas de comer eso que "me encanta el dulce, bueno, me encantaba". Y lanza este mensaje a navegantes: "si me quieres meter a mí con dos gambas ya me haces una mariscada, aprovechen para invitarme ahora que con dos gambas me ganan".

Participación en series

A pesar de esta nueva imagen, señala que, por el momento, no le llueven los papeles para otras series. "Estoy un poco encasillado. Llevo ocho series de televisión pero estoy encasillado en el papel de cura. No sé por qué. Que conste que la gente no valora lo que cuesta meterse en el perfil psicológico del personaje, que es lo más importante. Me costó 30 años meterme en el papel de cura. Creo que ahora lo bordo". No cree, sin embargo, que con este nuevo aspecto le den un papel de "galán" pero "a lo mejor amplían la oferta de una cosita más". "Siempre espero ofertas como los futbolistas", afirma.

Apunta que le gusta hacer de cura porque lo que buscan los directores "muchas veces" son "orientaciones". Consejos para escenas en las que, por ejemplo, "ponen el Evangelio durante la Consagración". "Buscan fidelidad", explica, "lo que a mí me gusta porque así sabes que esas escenas para las que te llaman son correctas y las cosas del altar visten como tienen que vestir, conoces actores". El guión "lo pongo yo" con lo cual "hay libertad".

Su último papel, en la serie "Clanes" de Netflix, que llegó a ser la segunda serie más vista del mundo de la plataforma. El padre Alonso disfrutó mucho de ese papel. "Las escenas en las que yo participo, que no voy a revelar para que la gente vea la serie están rodadas en Cambados y en la iglesia de Santiago de A Coruña. ¿Para qué? Dejémoslo ahí porque no hay que hacer mucho spoilers y que la gente lo vea", concluye.

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