Enrique Benavent agradece poder celebrar las Fallas: "La pólvora que en tantos sitios es sinónimo de guerra, aquí es un signo de fiesta"
El arzobispo de Valencia reflexiona en 'Mediodía de COPE Más Valencia' sobre el significado de las fiestas y el fervor popular que se vive en la Ofrenda
Valencia - Publicado el
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El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha compartido sus reflexiones sobre las Fallas 2026 en el programa 'Mediodía de COPE Más Valencia' con Carles Villeta. Desde el balcón del Ayuntamiento para disfrutar de la 'mascletà', Benavent ha expresado que vive estas fiestas "con alegría, como todos los valencianos" y ha destacado la importancia de poder celebrarlas "en un mundo tan conflictivo".
La pólvora como alegría
El arzobispo ha subrayado el contraste del uso de la pólvora en la ciudad. "La pólvora que en tantos sitios es sinónimo de guerra, pues aquí es un signo de fiesta y de alegría", ha afirmado Benavent, poniendo en valor el carácter festivo de la pirotecnia en las celebraciones valencianas.
Hay que agradecer la posibilidad de celebrar"
Arzobispo de Valencia
La Ofrenda y San José
Preguntado por la figura de San José en la Plaza de la Virgen, el arzobispo ha insistido en que su imagen "nos recuerda que las fallas se celebran en el contexto de la fiesta de San José". Ha explicado que las fiestas tienen su origen en "el gremio de carpinteros", y que en ese sentido "San José y la Virgen son inseparables".
A pesar de la conexión con San José, Benavent ha reconocido que "la gran devoción que tenemos los valencianos es a la Mare de Déu", lo que se refleja en la monumentalidad de la Ofrenda de flores. Ha descrito este acto como "muy bonito, donde el fervor y los sentimientos afloran casi visiblemente" en todos los que participan.
La fe en primera persona
Desde un punto de vista más personal, monseñor Benavent ha señalado que el gesto de la Ofrenda "no deja de ser una oración" que cada persona vive desde su propia historia y sus circunstancias. Para el arzobispo, lo importante es que la historia personal se convierta en un "grito de amor al señor".
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Benavent considera que la Iglesia debe "valorar ese sentimiento" popular. Ha explicado que una oración puede ser un "grito de amor que unas veces se vive en momentos de dificultad, otras en momento de alegría", una plegaria por una preocupación, y que cada participante de la Ofrenda "lleva su historia" a los pies de la Virgen.
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