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El Roig Arena da ejemplo y su Valencia Basket le regala ante Maccabi un triunfo muy deseado (94-83)
Con una lección de comportamiento de casi 8.000 de sus abonados en la grada, los taronja remontan y ganan un partido lleno de connotaciones. Sako, ante la lesión de Costello, da un paso adelante

Kameron Taylor volvió a liderar a Valencia Basket en los momentos complicados
Valencia - Publicado el
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Con menos gente de la habitual, cuatro mil menos, pero con todos mucho más implicados que de costumbre. La afición empezó en modo ultimo cuarto desde el inicio. Eso le vino bien a Valencia Basket para salir con buen pie, un 7-2 de parcial. Pero Maccabi defendía duro y pronto le dio la vuelta con un 0-11 de parcial, 7-13, minuto 5. Con un menos siete, Pedro Martínez paró el partido. La defensa hebrea había tomado el control y calidad no le falta al conjunto de Kattash. Su rebote era mejor, estaban más sueltos, 12-23, minuto 8. Mejoró atrás el equipo y Montero le dio puntos para cerrar cuarto 21-27.
Parecía que la dinámica mejoraba, pero no. Seguía más dura su defensa y Leaf o Sorkin barrían rebotes y segundas opciones que frustraban a los valencianos. Casi enseguida Pedro tuvo que llamar a filas, porque volvía a irse Maccabi con un 25-34. Solo en el último minuto, con dos triples a la carrera de Puerto, se vio suelto al equipo, y así cerró 44-50 la mitad. El rebote, 14-23, era una fuga a cortar.
La salida fue fulgurante. Triple de Taylor, bandeja de Badio y mate de Sako, 51-50. Así. Una exhalación. Los interiores no había tenido mucha presencia, pero Reuvers y Pradilla empezaban a generar de todo. Rebote, buenas defensas, canastas, asistencias… el Roig Arena se quitó el miedo a perder después de verde 12 abajo. Era clave su energía porque Maccabi demostraba su mentalidad rocosa. Sin brillantez, colapsando con su defensa, volvían a estar arriba, 61-68. Pero consiguieron ajustarlo, con Sako palmeando rebotes para segundas opciones, los locales, 66-68, minuto 30.
Thompson se cargó con la cuarta a 8:30 del final. Entró por el Moore, que regaló la acción del partido, un mate increíble por línea de fondo. Pero Clark estaba inspirado y sostenía a su equipo. Sako estaba conectado, convencido, un mate suyo y el libre puso un 81-76 alentador. Cinco minutos. Mucho pero con mejores sensaciones. Además con Montero, Moore y Taylor frescos, el ataque era una amenaza constante. Intercalando acciones, más alguna de Badio, se cerró en fiesta. Una victoria sufrida y dulce.



