Crisis sanitaria
El testimonio de Chelo cuyo padre no puede operarse al no disponer de UCI: "Su cara era de terror"
La situación sanitaria está evitando otros tratamientos que ponen el riesgo la vida de enfermos

El testimonio de Chelo cuyo padre no puede operarse al no disponer de UCI
Castellón - Publicado el - Actualizado
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La emergencia sanitaria está dificultando el tratamiento de otros pacientes. Hay más enfermedades que el Covid-19 y un ejemplo lo tenemos en Juan que es un vecino de Onda que necesita, desde hace dos meses, una intervención quirúrgica al sufrir un tumor en la vejiga.
Cuando esperaba la llamada para ser operado en el hospital la Plana de Vila-real, le avisaron que no hay disponibles camas en la UCI. “Los hospitales están saturados. Llevamos esperando un par de meses para que le operen”, lamenta Chelo, hija de Juan y recuerda que “estaba todo preparado. Había urólogo preparado; anestesista, todas las pruebas preoperatorias, pero había un problema, que no hay UCI”.
Ello desató el desánimo en esta familia que lucha por conseguir que su padre supere el tumor, aunque “imagínate la cara de mi padre y la nuestra. La de mi padre era de terror: De me voy a morir y no tengo solución”.
Una familia que pone en valor el empeño de su doctor, el urólogo Alfonso Albella, que le llama a diario para animarle y preocuparse por su estado de salud.
La hija de Juan, Chelo, reclama que seamos conscientes de las vidas que hay en juego de personas que necesitan una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos. “Pedir por favor a la gente, que tenga un poquito de conocimiento estos días porque una mala acción de cualquier persona puede llevar a ocupar una UCI que, de verdad, necesita un enfermo”. Insiste en un mensaje: “Que tengamos cabeza, lo pido por favor”.
Chelo lamenta que “yo si que necesito una UCI para mi padre y lo que tememos es que cuando haya un hueco en la UCI y mi padre vaya y lo abran, se encuentren con que el tumor ya no solo está en la vejiga y que ya no tenga solución”.
Juan está en casa “con dos catéteres en los riñones; con un tumor por ahí dentro”, aunque con dos sentimientos opuestos, “por un lado con miedo y por otro unas ganas de vivir...”.
Recuerda su hija que Juan es deportista, “tiene 73 años y hasta hace unos meses subía el Desierto de las Palmas en bicicleta”. Cada día sale a la terraza “donde tiene la bici y mirarla. La mira y se pone a llorar porque piensa que nunca más la va a coger”.



