Se muda a un pueblo de Alicante para jubilarse y la inversión que hace allí le obliga a volver a trabajar: nadie les advirtió sobre un detalle
La historia de este hombre inglés se ha hecho muy conocida en el Reino Unido por lo estrambótica que ha acabado siendo

Alan Brozel, en unas imágenes facilitadas al medio Daily Mail
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Cada año, miles de jubilados de Reino Unido, Alemania o Países Bajos hacen las maletas y se instalan en España para disfrutar del sol, la gastronomía y un coste de vida más asequible que en sus países de origen. Muchos eligen la Costa Blanca o la Costa del Sol, donde los inviernos son suaves y las comunidades de extranjeros están consolidadas. La idea es clara: dejar atrás las preocupaciones laborales y vivir una etapa tranquila junto al mar.
Pero no siempre el sueño sale como estaba previsto. Y si no, que se lo digan a Alan y Paulene Brozel, un matrimonio británico que se mudó a Gata de Gorgos, en Alicante, con un plan de jubilación bien pensado… que terminó en pesadilla.

Gata de Gorgos, en Alicante
ALAN HA TENIDO QUE VER COMO TODOS SUS AHORROS SE HAN IDO
Alan, de 74 años, se jubiló joven, a los 50, tras una larga carrera profesional. Junto a su esposa, había acumulado unos 175.000 euros en ahorros y contaban con una pensión mensual de alrededor de 680 euros. Suficiente, pensaban, para vivir cómodamente, viajar y mantener un nivel de vida estable en España.
Gata de Gorgos les pareció el lugar ideal: un pueblo tranquilo, buen clima, cercanía al mar y un ritmo de vida mucho más pausado que en el Reino Unido. Su mudanza fue, al principio, todo un éxito. Se integraron en la comunidad y comenzaron a disfrutar de la vida que siempre habían soñado.

Muchos jubilados eligen destinos como Salou o Benidorm
Poco después de instalarse, la pareja decidió poner su dinero a trabajar. Un asesor de Continental Wealth Management les ofreció un plan de pensiones que, según les dijeron, era de bajo riesgo y garantizaba rentabilidad. Confiados, invirtieron todos sus ahorros en este producto financiero, según han revelado medios británicos como el Daily Mail.
Lo que no sabían es que, según denuncian, los términos de la inversión se cambiaron sin su consentimiento e incluso se falsificaron firmas. El resultado fue devastador: perdieron los 175.000 euros que habían ahorrado durante toda su vida laboral. De un plumazo, su seguridad económica desapareció.
Alan perdió los 175.000 euros que había ahorrado durante toda su vida laboral
LA NUEVA VIDA DE ALAN Y PAULENE SIN SUS AHORROS
Sin ese colchón financiero, Alan y Paulene tuvieron que replantear por completo su día a día. Lejos de los paseos, los viajes y las tardes tranquilas que habían imaginado, comenzaron a aceptar trabajos para poder pagar las facturas.
Hoy realizan tareas de limpieza, cuidado de mascotas y mantenimiento de casas vacacionales. Trabajos que nunca habían previsto hacer a su edad, pero que se han convertido en su única vía para mantener cierta estabilidad económica.
Lo que les ocurrió a los Brozel no es un hecho aislado. Otros expatriados británicos han denunciado pérdidas similares tras confiar en la misma empresa. En algunos casos, las cantidades superan los 200.000 euros.
Según medios británicos, el problema radica en la falta de asesoramiento financiero independiente y en la ausencia de controles estrictos que protejan a los pequeños inversores extranjeros en España. Muchos llegan confiando en que las reglas de su país de origen se aplican de forma similar aquí, pero se encuentran con un escenario distinto.
Más allá del aspecto económico, Alan asegura que lo que más le ha costado es perder la confianza en las instituciones financieras. Después de toda una vida trabajando y ahorrando, no esperaba tener que volver al mercado laboral en su septuagenaria edad.

Alan, en una foto que proporcionó al Daily Mail
“La jubilación tranquila que imaginábamos se ha convertido en una vida de incertidumbre”, explica. Aun así, el matrimonio no pierde del todo la esperanza de recuperar al menos parte del dinero, aunque reconocen que las posibilidades son mínimas.
La historia de Alan y Paulene sirve como recordatorio para quienes piensan mudarse a España, o a cualquier otro país, para jubilarse. Antes de invertir, es fundamental informarse bien, buscar asesoramiento independiente y desconfiar de las promesas de rentabilidad fácil.
En la Costa Blanca, la Costa del Sol y otras zonas con alta presencia de jubilados extranjeros, han surgido en los últimos años empresas que ofrecen productos financieros atractivos pero con riesgos ocultos. La diferencia entre un retiro soñado y una pesadilla económica puede estar en un solo contrato.