El reloj de la Puerta del Sol de Madrid se pone a punto para las campanadas
Uno de sus relojeros, Jesús López, explica los secretos y el mantenimiento de una maquinaria que marca el ritmo de la Nochevieja en España desde 1996

El reloj de la Puerta del Sol de Madrid se pone a punto para las campanadas
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La tradición española de comer las doce uvas en Nochevieja tiene como gran protagonista al reloj de la Casa de Correos en la madrileña Puerta del Sol. Como cada año, la plaza se ha llenado este mediodía para el ensayo de las campanadas, en un ambiente festivo con gorros, disfraces y mucho champán, donde familias y amigos viven una doble experiencia antes de la gran cita de medianoche.
Los guardianes del tiempo
Detrás del emblemático reloj hay un equipo de profesionales que vela por su perfecto funcionamiento. El relojero Jesús López, de 82 años, es uno de ellos y lleva dando las campanadas desde 1996. Según explica, aunque las horas y los cuartos son automáticos, el descenso de la bola se acciona de forma manual mediante una palanca, un proceso que realizan cada 31 de diciembre desde las diez y media de la noche.
Lo que no puede hacer es estar sonando todavía la bola y que empiece a funcionar ese, y que ese es un batiburrillo de sonido"
Relojero de la Puerta del Sol
La bola desciende exactamente 28 segundos antes de que suenen los cuartos. Este intervalo se decidió tras la gran reparación del reloj en 1996 y 1997 para garantizar que no se mezclen los sonidos. "Lo que no puede hacer es estar sonando todavía la bola y que empiece a funcionar ese, y que ese es un batiburrillo de sonido", detalla López, para quien "un segundo o un milímetro es mucho".

Relojero Puerta del Sol
Una máquina precisa pero falible
El reloj, de 159 años de antigüedad, fue construido en Londres en un proceso que duró tres años. Este 2025, por primera vez en tres décadas, la maquinaria se ha parado por completo para ser desmontada, limpiada y sometida a una revisión exhaustiva para corregir cualquier posible fallo. Un mantenimiento necesario para una pieza histórica.
Eso no deja de ser una máquina, y como todas las máquinas en un momento determinado, se puede parar"
Relojero de la Puerta del Sol
Jesús López recuerda que, a pesar de su fiabilidad, no hay que olvidar su naturaleza mecánica: "Eso no deja de ser una máquina, y como todas las máquinas en un momento determinado, se puede parar". Los relojeros conocen a la perfección su sonido y su ritmo, lo que les permite detectar cualquier anomalía. Por ello, permanecen vigilantes hasta el último momento para solucionar cualquier imprevisto que pudiera surgir justo antes de la medianoche.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



