La peste porcina desploma la exportación de carne de jabalí y pone en jaque al sector en Cataluña
La crisis, que ha provocado una caída del 80% en las ventas, obliga a las empresas a almacenar toneladas de producto sin una salida comercial a la vista

Juan Zandió, director de Lantxaga en el Gironés
Barcelona - Publicado el
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El sector de la carne de caza en Cataluña atraviesa un momento crítico. Un brote de peste porcina detectado en la provincia de Barcelona ha provocado el hundimiento de las exportaciones de carne de jabalí, una situación que ha dejado toneladas de producto inmovilizadas y ha puesto en una situación límite a las empresas especializadas en su manipulación y recogida. Aunque la carne es completamente segura para el consumo, el mercado europeo ha reaccionado con una alarma que los productores califican de “psicológica”, llevando las ventas prácticamente a cero y generando una enorme incertidumbre económica en toda la cadena de valor, desde los cazadores hasta las comercializadoras.
Un problema más psicológico que real
Juan Zandió, director de Lantxaga en el Gironés, una de las principales empresas de recogida y manipulación de carne de caza en Cataluña, ha explicado que el bloqueo no responde a un riesgo sanitario real. “A pesar de que teniendo PPA la carne no tiene ninguna afectación, se puede consumir con total normalidad”, ha asegurado. Sin embargo, la noticia del brote ha generado un efecto disuasorio en los principales compradores. “Siempre que pasa un tema de esto, se crea como una alarma, y es un tema más psicológico”, ha lamentado Zandió. Esta percepción ha llevado a que los mayoristas europeos, que son el destino mayoritario de este producto, opten por mercados alternativos. “Si pueden elegir entre comprar carne de Hungría o de Polonia para llevar a los lineales de Alemania o Francia, eligen comprar de esos países antes que carne que sea de Cataluña”.

Zonas acotadas para evitar que la peste se propague
La consecuencia directa de esta desconfianza ha sido un desplome total de la actividad comercial. “En este momento, pues, las ventas están a cero”, ha confirmado el director de la compañía. Esta parálisis ha supuesto una caída de hasta el 80% de las exportaciones, un golpe devastador para un sector que depende en gran medida del mercado exterior. Las empresas como la suya se ven obligadas a continuar con la recogida y el procesamiento de los animales cazados, pero sin poder darles salida. La carne se acumula, los costes se mantienen y la incertidumbre sobre el futuro es máxima, hasta el punto de que el valor del producto almacenado se desvanece. “Es como si considerases que vale cero esa carne”, ha sentenciado Zandió.
Es como si considerases que vale 0 esa carne”
Costes inasumibles y una huelga desactivada
La situación ha generado una enorme presión económica sobre las empresas. Lantxaga en el Gironés, por ejemplo, mantiene a sus 25 personas trabajando y asume los mismos gastos operativos que antes de la crisis, pero sin ingresos. “Seguimos dando el mismo servicio que dábamos anteriormente, seguimos recogiendo”, ha explicado Juan Zandió. Cada semana, la empresa produce entre 20 y 25 palés de carne que no pueden vender y que deben ser derivados a “almacenamiento externo en congeladores de empresas externas”. Este estocaje forzoso no solo es una solución temporal, sino que también añade un coste adicional significativo. “Hay un coste que estamos asumiendo, aparte de todo lo demás”, ha destacado Zandió, refiriéndose a las tarifas diarias que pagan por mantener el producto congelado.
Ante esta tesitura, el sector anunció una huelga indefinida en la recogida de jabalíes como medida de presión para que la administración pública interviniera. Desde el sector cinegético argumentan que, en un brote de estas características, “el responsable último es la administración” y que ellos están asumiendo unos costes que no les corresponden. La medida de presión parece haber surtido efecto, ya que, según ha confirmado el propio Zandió, la amenaza de paro llevó a la Generalitat a sentarse a negociar. “Parece que tiene que ocurrir algo para que la administración diga, bueno, vamos a hablar con ellos”, ha reflexionado, añadiendo que a veces “hay que adoptar medidas de este tipo para que nos escuchen mínimamente”.
Hay que adoptar medidas de de de este tipo para que nos escuchen mínimamente”
Un nuevo canal de diálogo con la administración
La tensión inicial ha dado paso a un principio de acuerdo. Tras una “reunión importante con la administración”, las empresas han decidido desconvocar el paro y reanudar la actividad. “Se llegó a un acuerdo y vamos a reanudar. Mañana, sábado, ya reanudamos otra vez la recogida”, ha avanzado Juan Zandió. Este acercamiento ha abierto la puerta a un nuevo marco de colaboración que el sector considera fundamental. Zandió se ha mostrado esperanzado en que la reunión marque “un punto de inflexión” y que, a partir de ahora, las cosas mejoren, estableciendo un “hilo directo” con el departamento correspondiente para que sus opiniones sean tenidas en cuenta.
Esta nueva vía de comunicación es especialmente relevante para un sector que se sentía ignorado. Una de las principales quejas de las empresas de carne de caza era su exclusión de la Taula del Senglar de Cataluña, el órgano creado por la Generalitat para abordar precisamente la sobrepoblación de jabalíes. A Zandió le parecía incomprensible que se tomasen decisiones sin contar con ellos. “Si se van a tomar decisiones con respecto a la caza y si alguien conoce de primera mano la realidad del sector, somos nosotros. Que se tomen decisiones sin que estemos nosotros, pues nos pareció grave o no tiene mucho sentido”, ha criticado. Con el nuevo compromiso de diálogo, el sector espera poder influir en futuras decisiones, como las relacionadas con los períodos de caza, y evitar así nuevas crisis en el futuro.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



