De las cajas de botín al trading: alertan de una nueva adicción ludópata en niños y adolescentes
El trading, las criptomonedas y las cajas de botín de los videojuegos crean un peligroso cóctel que pasa desapercibido para la mayoría de las familias

Persona sacando dinero de un cajero
Barcelona - Publicado el
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Una nueva forma de adicción, silenciosa y socialmente aceptada, se está abriendo paso entre los más jóvenes. No se trata de sustancias, sino de comportamientos de alto riesgo vinculados a inversiones y al mundo digital. El trading a corto plazo, la compra de criptomonedas y las mecánicas de azar presentes en los videojuegos conforman un nuevo perfil de adicto que, bajo la promesa de dinero fácil y rápido, puede acabar desarrollando una patología grave. Así lo advierte Francesc Perendreu, presidente de la Asociació Centre Català d'Addiccions Socials (ACENCAS), quien señala el peligro de un fenómeno que a menudo pasa completamente desapercibido para los padres.
El casino digital: trading y criptomonedas
Perendreu identifica tres grandes áreas de riesgo. La primera es el trading de alta frecuencia, operaciones especulativas donde se apuesta a que una acción subirá o bajará en cuestión de minutos. Aunque es una actividad legal, el experto la desvincula de la inversión tradicional. "Cuando una persona invierte, mira la rentabilidad a largo plazo. Aquí no, aquí es apostar", afirma. Se convierte en una forma de juego de azar donde no existen límites y el riesgo es máximo, atrayendo a personas que buscan una gratificación inmediata sin tener los conocimientos profesionales necesarios para operar en esos mercados.
La segunda área son las criptomonedas. Aunque el bitcoin puede tener cierta estabilidad, Perendreu señala que existen miles de monedas virtuales muy atrayentes por el "espejismo" de ganancias exponenciales en poco tiempo. Este ecosistema es el caldo de cultivo para la aparición de gurús e influencers que organizan congresos y eventos masivos. "Hace dos años, en Barcelona se celebró un congreso donde miles de jóvenes pagaron 200 euros por entrada con la promesa de que se convertirían en millonarios", recuerda. La situación ha llegado al punto de que, según el experto, ya existen locales físicos en ciudades como Barcelona dedicados exclusivamente a la venta de criptoactivos.
Se junta con la prisa que tiene la gente hoy en día: todo lo quieren ya, sin esfuerzo, rápido"
Presidente de la Asociació Centre Català d'Addiccions Socials
El perfil del adicto: jóvenes que rechazan el esfuerzo
El perfil de estas nuevas adicciones está fuertemente ligado a una mentalidad muy presente en la sociedad actual. "Se junta con la prisa que tiene la gente hoy en día: todo lo quieren ya, sin esfuerzo, rápido", explica Perendreu. Muchos jóvenes observan cómo sus padres trabajan largas jornadas para mantener a la familia y rechazan ese camino. Buscan un atajo, una manera de convertirse en "triunfadores" a través del dinero sin pasar por el sacrificio. Estos gurús y sus promesas de riqueza instantánea ofrecen una narrativa muy atractiva para ellos, un discurso que "les llega al oído".

Menores en un grupo de terapia grupal
Los síntomas que pueden alertar a una familia son muy similares a los de otras adicciones. "El joven comienza a no salir con sus amigos, abandona actividades sociales, hay discusiones en casa, se encierra muchas horas en su habitación, no habla y aparece el fracaso escolar o laboral", detalla el presidente de ACENCAS. Sin embargo, el problema a menudo no se detecta porque, a diferencia de otras patologías, puede ser incluso aplaudida por el entorno. "Es como un adicto al trabajo, que socialmente está bien visto. Si un chico gana 6.000 euros, sus padres lo aplaudirán", comenta Perendreu. Las estadísticas de su centro muestran un claro sesgo de género: nueve de cada diez casos son chicos.
Ludopatía infantil, la nueva frontera de la adicción
Más allá de las inversiones, Perendreu expresa una preocupación todavía mayor: la ludopatía infantil. "Estamos hablando de niños adictos al juego con doce o trece años, y cada vez tenemos más", alerta. El origen de este problema se encuentra en videojuegos aparentemente inofensivos, como los de temática deportiva. Estos juegos han incorporado mecanismos de azar conocidos como cajas de botín o 'loot boxes'. A través de microtransacciones, los niños compran estas cajas con la esperanza de obtener una recompensa virtual muy rara y valiosa, como el cromo de un futbolista famoso que "solo aparece una vez cada millón de intentos".
El mecanismo es perverso. Cada caja cuesta muy poco, céntimos o un euro, lo que incita a la compra compulsiva. Perendreu relata un caso real atendido en su centro: "En los últimos meses hemos visto a un niño que gastó 540 euros en cajas de botín". Los padres no se enteraron de nada hasta que llegó la factura de la tarjeta de crédito, cuyas datos estaban guardados en el ordenador. Este fácil acceso al dinero de los padres convierte una mecánica de videojuego en una puerta de entrada a la ludopatía a edades muy tempranas.
Ante este panorama, la solución es clara para el experto: la educación. "Todo pasa por la educación, y no solo en las escuelas", insiste. Perendreu aboga por crear una asignatura sobre riesgos digitales y, sobre todo, por educar a los padres, que "no tienen ni idea de lo que sus hijos pueden hacer con un ordenador". Critica que se entregue a un adolescente un móvil de última generación "con el que puede entrar donde le dé la gana" sin ningún tipo de control o conocimiento. "No basta con prohibir, hay que educar", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



