Un experto revela por qué el mapa que 'engaña' con el tamaño de los continentes sigue siendo imprescindible

Joel Grau, del Institut Cartogràfic de Catalunya, aclara en 'Herrera en COPE' que la popular proyección de Mercator no fue creada para comparar superficies

Joel Grau Bellet, del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), quien ha puesto luz sobre este asunto en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.
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Joel Grau Bellet, del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), quien ha puesto luz sobre este asunto en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

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La proyección de Mercator, el mapa que todos hemos visto en clase y que deforma el tamaño de los continentes, ha vuelto a ser objeto de debate. Esta representación, que muestra una Groenlandia tan extensa como África, ha sido criticada durante años por ofrecer una visión distorsionada del mundo, llevando incluso a representantes de la Unión Africana a denunciar que menosprecia a su continente. Sin embargo, un experto ha aclarado la controversia, explicando el propósito real de este mapa y por qué, a pesar de sus 500 años de historia, sigue siendo una herramienta fundamental en la era digital. Ha sido Joel Grau Bellet, del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC), quien ha puesto luz sobre este asunto en el programa “Herrera en COPE Cataluña”.

La proyección de Mercator, creada en el siglo XVI, no se diseñó para comparar el tamaño de los países.

La proyección de Mercator, creada en el siglo XVI, no se diseñó para comparar el tamaño de los países.

Un mapa para navegar, no para comparar

Para entender la polémica, es crucial remontarse a su origen. La proyección de Mercator, creada en el siglo XVI, no se diseñó para comparar el tamaño de los países. Su finalidad era otra muy distinta, tal y como ha explicado Joel Grau. “El objetivo de la proyección de Mercator en su momento fue el de facilitar la navegación a los navegantes que van por el mar”, ha señalado el experto. Su gran ventaja es que las líneas rectas trazadas sobre el mapa son líneas de rumbo constante.

Esto significa que un marinero podía trazar una línea recta desde Lisboa hasta Río de Janeiro, por ejemplo, y mantener un rumbo fijo con su brújula para llegar a su destino. “Marcas el rumbo en la brújula y te lleva al destino”, ha afirmado Grau. Por tanto, su utilidad para la navegación marítima sigue siendo “totalmente” válida hoy en día, a pesar de la existencia de tecnologías como el GPS.

Si tú comparas superficies, no has de escoger esta proyección"

El problema, según el experto del ICGC, surge cuando se utiliza este mapa para un fin para el que no fue concebido. La controversia sobre la desproporción de los continentes, aunque tiene una base real, es el resultado de una mala interpretación. “Cuando los compañeros africanos dicen que África sale perdiendo en la comparación, no les falta razón. El tema es que, si tú comparas superficies, no has de escoger esta proyección”, ha sentenciado Grau. Utilizar el mapa de Mercator para comparar áreas es, sencillamente, un error de base.

Imagen de Gerard Mercator

Imagen de Gerard Mercator

La proyección ideal no existe

Entonces, ¿qué alternativa existe si se quieren comparar las superficies reales de los continentes? Joel Grau ha explicado que existen “infinitas proyecciones”, pero ninguna es perfecta, ya que es matemáticamente imposible que un mapa plano conserve a la vez ángulos, distancias, formas y superficies de la esfera terrestre. La clave está en elegir la herramienta adecuada para cada tarea: “tú has de definir cuál es el objetivo que persigues y escoger la proyección”.

Para comparar áreas, por ejemplo, se podría usar una proyección equiárea, como la de Gall-Peters. “Si hacemos una proyección de todo el mundo con esta proyección, las áreas serán comparables. Veríamos África y Groenlandia una al lado de la otra y sabríamos exactamente qué proporción de área mantienen”, ha detallado. Sin embargo, estas proyecciones también tienen un gran inconveniente: deforman enormemente la forma de los continentes, especialmente en latitudes altas.

Groenlandia sale muy deformada. Probablemente no la sabríamos ni identificar"

El propio Grau ha ilustrado este punto de forma muy gráfica. Con una proyección que mantiene las áreas, “Groenlandia sale muy deformada. Probablemente, si nos la enseñan aislada, Groenlandia no la sabríamos ni identificar, porque sale deformadísima”. Esta deformación se debe a su situación geográfica en una latitud muy elevada. Lo mismo ocurriría con otras masas de tierra en los extremos del planeta, como la Antártida.

¿Por qué la usan las aplicaciones web?

Más allá de la navegación tradicional, la proyección de Mercator ha encontrado una segunda vida en la era de internet, y la razón es puramente práctica y tecnológica. Durante años, gigantes como Google Maps la utilizaron por un motivo fundamental: su simplicidad matemática. “La proyección de Mercator también es útil porque facilita mucho la visualización en aplicaciones web”, ha comentado el experto. Al ser una proyección matemáticamente sencilla, los cálculos para mostrarla en pantalla son muy rápidos.

“Es fácil de procesar. Desde el punto de vista matemático, es muy sencilla, es fácilmente calculable”, ha insistido Grau. Esta eficiencia es clave en el entorno web, donde la velocidad de carga y la fluidez de la navegación son primordiales. Además, su naturaleza rectilínea se adapta perfectamente a las pantallas cuadradas de ordenadores y móviles, simplificando la representación y la gestión de los datos geográficos. En definitiva, la rapidez de cálculo que ofrece ha sido un factor decisivo para su adopción masiva en el mundo digital.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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