El consumo de antidepresivos se dispara un 163%: radiografía de una sociedad bajo presión
El doctor Xavier Fábregas analiza en 'Herrera en COPE Cataluña' las claves de un aumento alarmante y el impacto de la 'tiranía de la felicidad' en la sociedad

El dato es contundente y el propio doctor Fábregas lo califica de cifra "brutal".
Barcelona - Publicado el
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En el marco del Día Internacional de la Depresión, el programa Herrera en COPE Cataluña ha puesto el foco en una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad. El alarmante aumento en el consumo de antidepresivos, que se ha disparado un 163% en los últimos tres años. Para analizar esta situación, el programa ha contado con la intervención del doctor Xavier Fábregas, director médico de Mas Ferriol y especialista en adicciones y salud mental, quien ha ofrecido una radiografía completa de esta problemática.

Aunque los antidepresivos también se recetan para otras patologías, su uso principal sigue siendo el tratamiento de la depresión
Una sociedad hipermedicalizada
El dato es contundente y el propio doctor Fábregas lo califica de cifra "brutal". Este incremento del 163% en el consumo de antidepresivos en tan solo tres años pone de manifiesto una tendencia preocupante. Según el especialista, parte de la explicación reside en que vivimos en una “sociedad muy medicalizada”. Aunque los antidepresivos también se recetan para otras patologías, su uso principal sigue siendo el tratamiento de la depresión, lo que evidencia una creciente necesidad de recurrir a la farmacología para gestionar el malestar emocional. El doctor Fábregas señala que, si bien la depresión no es una "pandemia" en el sentido estricto, ya que es una enfermedad descrita desde la antigüedad, sí estamos detectando más casos que nunca.
Este aumento de diagnósticos puede deberse a dos factores principales. Por un lado, disponemos de mejores herramientas y más afinadas para detectar la enfermedad. Por otro, es innegable que las dificultades sociales y económicas vividas en los últimos años, especialmente a raíz de la pandemia de la covid, han provocado un repunte en los problemas de salud mental. "No sabemos si es porque tenemos más medios para descubrirla o porque realmente hay más casos", ha explicado Fábregas, quien se inclina a pensar que es una combinación de ambos fenómenos.
Detectar el problema, el primer paso
Para superar una depresión, el primer paso, y el más fundamental, es la detección. El doctor Fábregas subraya la importancia de que la persona reconozca que lo que le está ocurriendo no es normal. Esta toma de conciencia es crucial para iniciar el camino hacia la recuperación. Los síntomas más comunes que pueden alertar de un episodio depresivo incluyen “una sensación de tristeza, falta de energía, dificultad para disfrutar de las cosas que antes agradaban e islamiento social”. Cuando una persona experimenta un cambio significativo en su estado de ánimo y bienestar, es el momento de buscar ayuda.
Una vez detectado el problema, el abordaje debe ser multidisciplinar. “Hay que contar con la colaboración activa del paciente”, afirma el especialista, ya que sin su implicación es imposible avanzar. El tratamiento combina la terapia farmacológica con la psicoterapia y el apoyo social. Los antidepresivos, según Fábregas, "pueden ser muy efectivos", pero es vital que sean monitorizados por un profesional para ajustar la dosis, evitar efectos secundarios y controlar la duración del tratamiento. Además, es fundamental ofrecer al paciente pautas para gestionar sus sentimientos y dificultades emocionales.
Tenemos la idea de que debemos ser siempre felices y presentar una cara positiva"
Uno de los grandes obstáculos para afrontar la depresión en la actualidad es la presión social. El doctor Fábregas ha hablado de la “tiranía de la felicidad”, una idea impuesta de que debemos mostrarnos siempre contentos y positivos. "Existe la idea de que debemos ser siempre felices y presentar una cara positiva, y esta es la trampa de la depresión", ha comentado. Esta exigencia social, muy potenciada por las redes sociales donde predominan las vidas aparentemente perfectas, hace que a muchas personas les resulte difícil reconocer que no están bien. Parece que “esta parte triste de la vida no tiene cabida”, lo que dificulta aún más pedir ayuda.

Casi la mitad de los españoles no sabría identificar si está atravesando una depresión
Los jóvenes y el suicidio: la otra pandemia
Uno de los colectivos más vulnerables a esta nueva realidad son los jóvenes. La depresión ha aumentado significativamente en la adolescencia, y el doctor Fábregas lo relaciona directamente con el impacto de las redes sociales. "La comparativa con expectativas que no se pueden asumir puede ser un factor inductor a la depresión", ha señalado. Además, en los jóvenes, la enfermedad no siempre se manifiesta con tristeza, sino que a menudo aparece como “irritabilidad”, lo que puede confundir a los padres y al entorno. Este comportamiento puede ser una máscara que esconde un profundo malestar.
Ante una persona joven que habla de que se quiere morir, hay que darle la máxima importancia"
Esta situación deriva en una de las consecuencias más trágicas: el suicidio. El especialista ha alertado sobre dos poblaciones de alto riesgo: la gente mayor y los jóvenes. En adolescentes de 14 o 15 años, un episodio depresivo puede vivirse con una sensación de que "no hay futuro" o que "nunca lo superarán". Por ello, Fábregas ha sido tajante en su advertencia: "Ante una persona joven que habla de que se quiere morir, hay que darle la máxima importancia". Es un error fatal desestimar estas verbalizaciones pensando que son "cosas de la edad del pavo". El riesgo es real y, por tanto, se debe actuar siempre y buscar ayuda profesional de inmediato.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



