El vínculo entre el café y el alzhéimer: tres tazas al día reducen el riesgo
Un nuevo estudio asocia el consumo moderado de cafeína con un menor deterioro cognitivo, aunque los expertos piden cautela ante una relación aún no probada

el doctor Salvador Macip, director de los estudios de salud de la UOC e investigador de la fundación Pasqual Maragall, ha matizado que se trata de "un estudio de asociación, una asociación estadística".
Barcelona - Publicado el - Actualizado
4 min lectura8:04 min escucha
Un reciente estudio ha puesto sobre la mesa una posible conexión entre el consumo de café y la prevención del alzhéimer. La investigación, realizada sobre una muestra muy amplia de personas seguidas durante décadas, sugiere que tomar entre dos y tres tazas de café al día podría estar asociado con un riesgo menor de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, el doctor Salvador Macip, director de los estudios de salud de la UOC e investigador de la fundación Pasqual Maragall, ha pedido tomar estos datos "con pinzas". En una entrevista en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, el experto ha matizado que se trata de "un estudio de asociación, una asociación estadística", y que considerarlo un hallazgo definitivo sería "preliminar".

La investigación, realizada sobre una muestra muy amplia de personas seguidas durante décadas
A pesar de la cautela, los datos muestran una diferencia significativa. Según ha explicado el doctor Macip, en la población general, aproximadamente un 10 % de las personas acaban desarrollando alzhéimer. En cambio, entre los consumidores de café del estudio, esta cifra se reducía a un 8 %. "No es una barbaridad de diferencia, pero es una relación directa", ha señalado el catedrático de la Universidad de Leicester, reconociendo que la asociación estadística existe y es relevante para seguir investigando.
Asociación no es causalidad
El principal reto de este tipo de estudios es diferenciar la correlación de la causalidad. El doctor Macip ha advertido sobre los posibles "factores de confusión" que podrían explicar esta asociación sin que la cafeína sea el agente protector directo. "Una cosa que sí que estamos seguros es que ser más activos, las personas que tienen una actividad y un nivel intelectual y sociocultural más elevado, tienen menos riesgo de alzhéimer", ha afirmado. Por ello, plantea una hipótesis alternativa: "Podríamos pensar que las personas que toman más café es porque tienen un trabajo que les requiere estar más alerta o porque leen más, y que lo que les protege no es el café, sino el hecho de tener una vida intelectualmente activa".
Estamos un poco como con el cáncer hace 30 o 40 años"
Para confirmar que la cafeína tiene un efecto protector real, el siguiente paso científico sería encontrar una explicación biológica que lo demuestre, algo que de momento resulta complicado. Existen varias hipótesis sobre la mesa, pero ninguna confirmada. Se ha estudiado si la cafeína actúa como un vasoconstrictor a nivel cerebral o si otras sustancias presentes en el café, como los antioxidantes, podrían jugar un papel. Sin embargo, como ha recordado Macip, "de momento, son solo hipótesis" y es necesario descartar que la asociación observada sea simplemente aleatoria o fruto de otros factores no controlados.

Más allá del debate sobre el café, el alzhéimer se consolida como uno de los grandes retos de salud de nuestro tiempo.
Un punto de inflexión en la lucha contra la enfermedad
Más allá del debate sobre el café, el alzhéimer se consolida como uno de los grandes retos de salud de nuestro tiempo. Es una de las enfermedades "más graves y complicadas que tenemos sobre la mesa", ha descrito el doctor Macip. Su incidencia no para de crecer, en gran medida, por el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población. "El alzhéimer cada vez es más frecuente y pasa a ser uno de los grandes retos de salud, no del futuro, sino del presente", ha sentenciado el investigador.
El estado actual de la lucha contra el alzhéimer se encuentra en un momento que Salvador Macip considera un "punto de inflexión". Para explicarlo, ha trazado un paralelismo con la evolución del tratamiento del cáncer. "Estamos un poco como con el cáncer hace 30 o 40 años", ha comentado, recordando cómo se pasó de la quimioterapia, que "mataba todo", a las terapias dirigidas y específicas que han cambiado el pronóstico de muchos tumores. En el campo del alzhéimer, "ahora empezamos a tener los primeros fármacos y los primeros resultados que pueden darnos una pista de por dónde ir".
Ahora podemos diagnosticar alzhéimer antes de que haya síntomas"
Esta primera generación de fármacos específicos contra el alzhéimer, según el experto, "aún no son muy buenos". No obstante, representan un paso fundamental, similar a los primeros fármacos dirigidos que aparecieron contra el cáncer y que, con el tiempo, dieron lugar a segundas y terceras generaciones mucho más efectivas. La comunidad científica espera que esta sea la senda que permita, en un futuro, "parar, reducir o revertir" el avance de la enfermedad, abriendo una puerta a la esperanza para millones de personas.
Uno de los avances más transformadores en este campo no es un tratamiento, sino una herramienta de diagnóstico. El doctor Macip ha destacado la importancia de las nuevas pruebas que permiten detectar la enfermedad de forma precoz. "Cuando yo estudiaba medicina, el diagnóstico de alzhéimer se hacía en la autopsia", ha recordado. "Ahora podemos diagnosticar alzhéimer antes de que haya síntomas" gracias a un simple análisis de sangre. Este cambio es crucial, ya que abre una ventana de tiempo en la que se pueden aplicar intervenciones para "ralentizar su progresión", aunque todavía falten los fármacos definitivos para detenerla.

El doctor Macip ha destacado la importancia de las nuevas pruebas que permiten detectar la enfermedad de forma precoz.
En definitiva, aunque el aroma del café traiga noticias esperanzadoras, la ciencia pide prudencia. La asociación estadística es un primer paso que requiere de más investigación para ser confirmado. Mientras tanto, los expertos como el doctor Macip insisten en la importancia de factores con eficacia demostrada para mantener un cerebro sano, como la actividad física y una vida social e intelectualmente activa. El camino para vencer al alzhéimer se está construyendo paso a paso, y cada estudio, como el del café, es una pieza más en un puzle que la ciencia está cada vez más cerca de resolver.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



