Cristina, madre de una víctima de acoso escolar: “Pegándole collejas hasta que se caía al suelo”
La familia de uno de los agresores de su hijo contactó con ella para que se retirara la denuncia y no constara en su expediente académico

Una madre relata en COPE Castilla y León el episodio de acoso escolar que sufrió su hijo a los 12 años
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El acoso escolar sigue siendo, en ocasiones, un tema tabú. Son muchos quienes reconocen solo a micrófono cerrado haberlo sufrido o estar sufriéndolo en primera persona.
En Herrera en COPE Castilla y León hemos querido conocer cómo viven los padres esta realidad. El bullying entró en casa de Cristina a través de su hijo. Todo comenzó en el cambio de etapa, cuando empezó el primer curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
El niño “extrovertido” y “responsable” que era, con apenas 12 años, se volvió más retraído. También más “distraido”, recuerda su madre. “Venía a casa sin apuntar los deberes”, pone como ejemplo. En el aula llegó a tener miedo de levantar la mano en clase para responder a las preguntas de los profesores. Y ante sus padres empezó a poner trabas a usar las gafas que “utilizaba desde tercero de Primaria”. A estos cambios de actitud, tanto dentro como fuera de casa, le acompañaron las primeras preguntas que hicieron sospechar a Cristina de que algo le estaba ocurriendo a su hijo en el colegio. En una ocasión llegó a preguntarla: “¿Por qué no soy como los demás niños?”.
Al principio, lo achacaron al cambio de etapa. Cristina llegó, incluso, a hablar con su tutor. Que, en un primer momento, también le restó importancia. Sin embargo, los síntomas se iban haciendo cada vez más evidentes, más continuos. Y el niño no tardó en “inventarse” excusas para no ir al colegio. El punto de inflexión llegó cuando comenzó a “vomitar” y a “dejar de comer”. “Entonces sí”, confiesa Cristina, “empiezo a preocuparme porque veo que no es normal”.
Agresiones físicas
Finalmente, llegó una llamada de teléfono desde el centro educativo. Varios profesores, explica Cristina, habían presenciado cómo a su hijo lo agredían físicamente en el colegio.
Aquel fue un momento especialmente doloroso para Cristina. Tuvo que escuchar “la manera en la que estaban vejando” a su hijo. “Le estaban metiendo contra una esquina y pegándole collejas”, relata. Al parecer, estos episodios violentos se repetían “hasta que se caía al suelo”. “Esa era la gracia”, recuerda con profundo pesar y rabia.
Reacción “brutal” de algunos padres
Hasta que no se produjo la agresión física, el centro educativo no denunció lo que estaba ocurriendo. En este punto, Cristina lamenta la reacción de “una de las familias” de los agresores de su hijo que “contactó conmigo para que quitara la denuncia y no apareciera en su expediente académico”, pese a que la denuncia había partido del propio centro educativo al haber presenciado la agresión física. “Me pareció brutal”, se lamenta. Especialmente, apostilla, viniendo de un adulto.
En este punto, Cristina ha hecho una llamamiento a los padres para “que demos valores a nuestros hijos en casa”. Donde “empieza la educación”, a ojos de esta madre de familia.



