El acuerdo con Mercosur pone en jaque al sector remolachero español
La entrada de azúcar de Sudamérica, producida con productos prohibidos en Europa, amenaza con la desaparición del cultivo ante la desigualdad de condiciones

Entrevista con Diego Hernández, agricultor y remolachero
Valladolid - Publicado el
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El acuerdo de Mercosur, que ha recibido luz verde de la Comisión Europea con el apoyo de España, ha desatado la alarma en el campo. La organización agraria UPA ha alertado de que la remolacha podría desaparecer si a la industria le resulta más rentable importar melaza que procesar el producto local. Valladolid es una de las provincias con mayor presencia de este cultivo, con 3.100 hectáreas de las 31.000 sembradas en Castilla y León.
Diego Hernández, agricultor y remolachero en Villarmentero de Esgueva, Valladolid, ha expresado su "gran preocupación" ante un pacto que puede suponer "la ruina para la agricultura y la ganadería". El productor, que ha visto cómo su explotación se reducía drásticamente en los últimos años, lamenta que la situación es "muy preocupante".
Una competencia desigual
La principal amenaza reside en que los productos sudamericanos no se someten a las mismas normas que los europeos. "Competimos en desigualdad", denuncia Hernández. A esta situación se suma que el mercado europeo ya sufre un "excedente grandísimo de azúcar", agravado por las importaciones desde [Ucrania], por lo que la llegada de más producto solo empeoraría el escenario.
No podemos competir, significa la ruina para el sector en general y en la remolacha en particular"
Agricultor y remolachero
Hernández destaca la permisividad de los países de Mercosur, aportando un dato revelador: "El 80% de los productos fitosanitarios que se utilizan en Brasil están prohibidos en Europa". Critica que mientras a los agricultores europeos se les imponen cada vez más exigencias medioambientales, se abre la puerta a productos de mercados sin apenas controles. "No podemos competir, significa la ruina para el sector en general y en la remolacha en particular", sentencia.
Las trabas de la administración
A la amenaza exterior se suman los obstáculos internos. El agricultor critica duramente a la Confederación Hidrográfica del Duero, CHD, a la que acusa de "no hacer más que poner trabas" en lugar de priorizar el regadío. "Su plan es dejar de regar", afirma, a pesar de las grandes inversiones que realizan los productores en modernización, como en su caso con placas solares para optimizar sus 15 hectáreas.
El productor describe situaciones "totalmente incomprensibles", como la imposibilidad de rotar el cultivo a una parcela contigua sin gastar más agua por las trabas burocráticas. Esta política de "negativas, amenazas y trabas" provoca que "la gente se cansa, se desilusiona y termina por abandonar".
Un futuro sin relevo generacional
Este cúmulo de dificultades hace que el campo no sea atractivo para las nuevas generaciones. Hernández señala que los hijos de muchos compañeros prefieren trabajar en grandes empresas o como funcionarios antes que continuar con las explotaciones familiares. "Puede ser que nos vean todo el rato protestando, pero no somos llorones, es que es la realidad", se defiende.
Vamos a perder la soberanía alimentaria que tiene España y vamos a depender de productos de fuera"
Agricultor y remolachero
El agricultor lanza una advertencia final a toda la sociedad, asegurando que esta no es una lucha exclusiva del sector primario. "Vamos a perder la soberanía alimentaria que tiene España y vamos a depender de productos de fuera", vaticina. En su opinión, cuando los productores locales hayan cerrado, "los precios empezarán a subir y nos acordaremos de cuando podíamos elegir en la cesta de la compra".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



