Marina Masalab, una ucraniana en Soria advierte sobre la guerra: «El silencio mata»
Al cumplirse el aniversario de la invasión rusa, Marina Masalab relata las penurias de su familia y pide que el conflicto no caiga en el olvido

Soria - Publicado el
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Al cumplirse un nuevo aniversario de la invasión rusa de Ucrania, la comunidad ucraniana en Soria ha vuelto a salir a la calle para recordar que la guerra continúa. Marina Masalab, residente en la ciudad, ha alzado la voz para alertar de que la situación es "cada día peor" y pedir que el conflicto no se olvide, ya que la falta de noticias provoca que mucha gente se pregunte si la guerra sigue activa.
El silencio mata
Ciudadana ucraniana residente en Soria
Para Masalab, la escasa presencia del conflicto en los medios es un peligro. "No queremos que el mundo se calle, que se guarde el silencio", afirma, insistiendo en que es crucial seguir hablando de ello para que la guerra no se normalice. Su mensaje es tajante: "El silencio mata", una frase con la que resume la necesidad de mantener la atención sobre Ucrania.
La vida sin luz ni calefacción a -25ºC
Marina Masalab ha explicado el calvario que vive su familia, que permanece en una zona cercana a Kiev. Relata que la información que no trasciende en las noticias es la más dura. Con temperaturas de 20 y 25 grados bajo cero, sus familiares y compatriotas sufren la falta de calefacción y luz debido a los continuos ataques rusos a las infraestructuras energéticas.
Los cortes de electricidad son constantes y apenas disponen de luz un par de horas al día, repartidas en intervalos de media hora. "Afuera hace frío, pero en las casas más", explica. A esta situación se suma la dificultad para acceder a alimentos. Aunque en la ciudad de su familia hay tiendas, "cuando suena la alarma, está todo cerrado porque toda la gente se va a un refugio", una realidad que se agrava en las ciudades ocupadas por las tropas rusas.
Angustia desde la distancia
Vivir en España no la aísla del horror. Masalab sigue la actualidad de su ciudad a través de un grupo de WhatsApp que avisa de los ataques para que la población acuda a los refugios. "Cuando veo un aviso sobre,mi ciudad, pues claro, llamo a mi madre", cuenta. Sin embargo, la comunicación es difícil por la mala señal derivada de los cortes de luz. "No vives ahí, pero es que aquí tú sigues con ellos, porque estás preocupada".
Huir de la guerra
Masalab detalla también las dificultades para abandonar el país. Los hombres de entre 18 y 65 años no tienen permitido salir. Además, las personas mayores se resisten a dejar atrás sus hogares. "¿Cómo que voy a dejar mi país? Es mi casa, es mi vida aquí", explica sobre la mentalidad de quienes han trabajado toda su vida para construir un hogar.

La comunidad ucraniana en Soria está agradecida a la acogida y solidaridad de los sorianos desde el inicio de la guerra
Su propia historia es un reflejo de la larga duración del conflicto. Ella y su marido abandonaron su hogar en la zona del Donbás cuando estalló la guerra por primera vez en 2014, y llegaron a España en 2017. Desde el inicio de la invasión a gran escala, se ha volcado en ayudar. Su marido, junto a otros sorianos, viajó con furgonetas a la frontera de Polonia para recoger refugiados.
A pesar del sufrimiento, Masalab se siente arropada por la sociedad soriana. "Nos ayuda muchísimo, nos dan un apoyo muy grande", asegura. Destaca que es un sentimiento compartido por todos sus compatriotas en la ciudad. "Siempre nos preguntan qué pueden ayudar, qué pueden hacer. A veces lloran con nosotros, porque lo entienden todo", concluye agradecida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




