Adriana, opositora a profesora: "Saca un 10 en todo para que te toque irte a 3 horas en coche de tu casa, el sistema está fatal"

El camino para convertirse en maestro está plagado de obstáculos que desaniman incluso a los más vocacionales, como Adriana

Adriana

Adriana

Xavi Laso

Publicado el

2 min lectura

Adriana, recién graduada en magisterio, expresa su indignación ante un sistema que, dice, parece diseñado para frustrar ilusiones. Tras cuatro años de estudio impulsados por pasión, se enfrenta a consejos repetitivos: "Preséntate a oposiciones". Pero, ¿entiende la gente lo que eso implica? Su testimonio revela una realidad desalentadora que exige una reflexión profunda sobre el sistema educativo.

Joven que no logra estudiar por el cansancio

Canva

Joven que no logra estudiar por el cansancio

GOLPE DE REALIDAD

Al terminar la carrera, Adriana rebosaba entusiasmo: vocación pura, ganas de enseñar y motivación para impactar en las aulas. Sin embargo, lo primero que escucha es un coro unánime: "Oposiciones, oposiciones". Como si fuera tan simple como rellenar una quiniela o hacer un test. "Odio que no se hable de esto”.

Esta desconexión entre expectativas y realidad "desanima", asegura. Después de invertir años en formarse, los nuevos maestros se topan con un muro: sin oposiciones aprobadas, las puertas se cierran, incluso en colegios privados. Adriana lamenta que la carrera no prepare lo suficiente para el mundo laboral real, forzando a prolongar estudios indefinidamente.

Colegio Marianistas de Zaragoza

GOOGLE MAPS


EL VERDADERO ROSTRO DE LAS OPOSICIONES

"¿Sabes qué son las oposiciones de maestro?", pregunta Adriana. No se limitan a memorizar 25 temas; incluyen casos prácticos, situaciones de aprendizaje y unidades didácticas completas. Y no basta con aprobar: hay que sacar un 9 o 10 para optar a plazas, que a menudo implican mudarse a horas de distancia del hogar. 

"Es increíble la preparación psicológica que necesitas", enfatiza. Horas diarias de estudio, sacrificio de vida social y una nota excepcional son imprescindibles para competir. Este proceso no es un mero trámite; es una prueba de resistencia que muchos no superan. Adriana se motiva para intentarlo, pero critica cómo se trivializa: "La gente habla como si fuera solo un examen". En realidad, es un compromiso total que cuestiona la vocación misma.

UN 'NUNCA ACABAR'

Incluso para colegios privados, la carrera de cuatro años no basta. "Prepárate inglés, cursos, másters, especialízate", advierte Adriana. ¿Por qué no se integra esto en la universidad? El sistema obliga a años adicionales de formación no para crecer profesionalmente, sino para acceder al empleo. "Te pasas cuatro años estudiando para luego estar otros tantos estudiando", se queja. 

En cualquier profesión hay aprendizaje continuo, pero aquí es un 'prerrequisito' para trabajar, invalidando el título inicial. Esta exigencia perpetua genera frustración: sobran o faltan profesores, pero el acceso empeora. Adriana se siente atrapada en un ciclo donde la vocación choca con barreras burocráticas

La Linterna

La Linterna

Con Ángel Expósito

Lunes a viernes de 19:00h a 23:30h

Programas

Último boletín

5:00H | 17 FEB 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking