Boletín

León recuerda con tristeza el incendio de la Catedral de 1966

El suceso de Notre Dame trae a la memoria el fuego que sufrió el templo leonés

TECHUMBRE DE LA CATEDRAL TRAS EL INCENDIO

INCENDIO DE LA CATEDRAL - 29 DE MAYO DE 1966CÉSAR ANDRÉS DELGADO

M.F.

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 15:12

El pueblo leonés se siente solidario con París. El incendio de Notre Dame nos ha recordado el que sufrió la Catedral de León el 29 de mayo de 1966, provocado por un rayo, en el transcurso de una tormenta.

Dice el Deán de la Catedral, Antonio Trobajo, que en el templo leonés existe una brigada de mantenimiento que cada día vigila el edificio para que la seguridad sea perfecta.

Hoy no se habla de otra cosa. El suceso de Notre Dame hace que vuelvan los recuerdos a los leoneses de más edad que vieron cómo el fuego afectó al tejado de la Catedral leonesa.

También el obispo, Julián López, mostraba su tristeza por el incendio y recordaba que en su pueblo, Toro, también se quemó una iglesia cuando él era pequeño.

HISTORIA

El 29 de mayo de 1966 ardía el tejado de la Catedral de León. Fue una larga noche. La cubierta se quemó casi por completo, ante la atemorizada mirada de decenas de leoneses. El incendio se declaraba pasadas las ocho de la noche. Un rayo había impactado en la Catedral sobre las cinco de la tarde, aunque las primeras señales del incendio no se detectaron hasta tres horas después. El canónigo Fidel Alonso oficiaba la última misa y los feligreses empezaron a oler el humo. Inmediatamente, voluntarios y seminaristas organizaron una rápida evacuación de todos los objetos de valor del interior de la Catedral. Las llamas pronto iluminaron el cielo de la ciudad.

Durante horas los bomberos intentaron sofocar el fuego y refrescar las fachadas para evitar que la Pulchra pereciera calcinada o se acabara desplomando. El dictador Franco, que presidía desde el palco del Bernabéu un partido entre el Zaragoza y el Atlético de Bilbao, fue informado a los pocos minutos del trágico suceso. Aquel aciago domingo en el que, paradójicamente se celebraba el Día Internacional sin Accidentes, obligó a movilizar a bomberos de Oviedo, Palencia, Valladolid, Avilés y Salamanca. Las bases de aviación de La Virgen del Camino, Villanubla y Burgos e incluso la de Torrejón de Ardoz fueron movilizadas, porque se planteó la posibilidad de echar agua sobre la Catedral desde un helicóptero El fuego dañó, aparte del tejado, varias vidrieras y rosetones. Las cerchas de madera de pino de la cubierta hecha cenizas fueron sustituidas por una estructura de hierro hecha en una forja leonesa. Es la que soporta hoy el tejado de la Catedral. En los ochenta se colocaban en todo el edificio detectores de incendios. Hace justo una década se renovaban por completo las cubiertas.

La noticia del incendio en París y la intervención de los bomberos llevó a recordar la intervención del arquitecto Torbado en León, que llamó a no echar agua para sofocar las llamas, algo que permitió salvar la estructura de la seo leonesa al evitar un mayor peso de la piedra como consecuencia de la humedad, lo que habría facilitado la caída del cuerpo principal de la catedral, provocando mayores daños de los que se sufrieron.

El administrador de la catedral de León, Mario González, recordó a Ical aquella tarde en la que tenía 13 años y vio el desarrollo del incendio desde el Seminario Menor. “Tuvimos mucha suerte que solo fue el tejado”, explicó, y puso de relieve la “pericia” de los bomberos y también del arquitecto Torbado al pedir que no se echara más agua, lo que evidenció que es mejor “usar espuma que agua” para este tipo de sucesos.

El incendio no solo generó una gran expectación y preocupación en la ciudad y en la provincia, sino en toda España e incluso fuera de las fronteras nacionales. Desde el Vaticano se llegó a trasladar un mensaje de interés por la situación y los daños en el templo.

Reconocimiento por la ayuda prestada

Laurentino Vega de Castro, propietario de la farmacia ubicada en la parte trasera de la catedral, en Puerta Obispo, vivía con su familia en el número 2 de la calle Ancha –antes conocida como calle del Generalísimo-, a escasos 100 metros del templo, según relata su hijo Roberto desde la misma botica que regentaba su padre. Al escuchar un intenso ruido, salió a la calle y se percató rápidamente de lo que estaba ocurriendo, así que se personó en las inmediaciones de la catedral.

Su amistad con el fotógrafo Manuel Martín, que conocía al dedillo el interior del templo gracias a que había tenido la ocasión de hacer fotos en su interior, y al que había acompañado en varias ocasiones, le permitió colaborar con los bomberos para que éstos pudieran acceder al templo. “Los bomberos no sabían por dónde subir, y mi padre les ayudó”, reconoce Roberto Vega.

De hecho, el Ayuntamiento de León le remitió un escrito por su “celo y eficaz cooperación” que prestó al personal técnico encargado de la extinción del incendio producido en la catedral, en el que felicitaban a Laurentino Vega “por su meritoria actuación” y por la ayuda prestada “sobre todo en los primeros momentos”, recoge el escrito, hechos por los que más tarde recibió una medalla de reconocimiento por parte de los órganos municipales.

No faltaron las anécdotas

Con el paso de los años y, sobre todo, después de que el fuego no causó daños mayores al patrimonio artístico de mayor relevancia, en especial las vidrieras, quienes recuerdan este día no olvidan incluso algunas anécdotas que levantan alguna sonrisa. Una de ellas llegó en forma de solidaridad desde Alemania. En el Obispado se habían recibido innumerables telegramas expresando la preocupación por los posibles daños del incendio, pero la afección fue tal que incluso un turista alemán llegó a enviar un donativo para contribuir a las tareas de restauración. También la catedral metodista de Washington hizo lo mismo recordando que sus vidrieras se basan en la inspiración de los vitrales de la seo leonesa.

La misma tarde del incendio había comenzado la misa vespertina, con especial afluencia dada la festividad de Pentecostés. “Aun avisándole de que estaba ardiendo, el canónigo que estaba diciendo la misa retiró el Santísimo de la capilla de La Virgen del Camino y lo llegó a la sacristía cruzando toda la catedral”, relata Primo Lucio Panero. Afortunadamente todo quedó en un gran susto pero que no llegó a ocasionar daños irreparables en esta ‘joya’. La catedral se había salvado.

Lo más