El derribo de Compostilla cambia el paisaje del Bierzo (León) y deja en pie media chimenea
La demolición de las dos torres de la central térmica, un icono de la comarca durante 50 años, se salda con una de ellas parcialmente erguida tras la voladura

Ponferrada - Publicado el - Actualizado
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La imagen del Bierzo ha cambiado para siempre este jueves. A las 13:00 horas, una detonación daba inicio al derribo de las dos grandes chimeneas de la Central Térmica de Compostilla II, el último gran emblema del pasado minero e industrial de la comarca. Sin embargo, un fallo en la operación ha dejado, de manera sorprendente, parte de una de las torres en pie.
Un coloso de 44.000 toneladas
Para la demolición, a cargo de las empresas especializadas Recifemetal y 4D, se han empleado 1.074 kilos de explosivos para abatir las dos chimeneas, que sumaban un peso total de 44.000 toneladas. Una de ellas medía 270 metros de altura con una base de 22 de diámetro, mientras que la segunda alcanzaba los 290 metros, el equivalente a un edificio de más de 70 plantas. Endesa ha comunicado que se valorizará el 95 por ciento de los residuos generados.
Nostalgia y tristeza a pie de central
El operativo ha sido seguido con enorme tristeza por decenas de bercianos que se han congregado en las inmediaciones de la central, en Cubillos del Sil. “Siempre que pasabas por la carretera las veías”, comentaba una vecina. Entre los presentes se encontraba Ángel Morales, uno de los operarios más antiguos, quien ha observado el final del símbolo con “nostalgia”: “Es una etapa más. El tiempo pasa y la vida sigue. Quiero pensar que se va a reindustrializar en condiciones. Eso espero”.
Quiero pensar que se va a reindustrializar en condiciones. Eso espero"
operarios más antiguos de la central térmica de Compostilla II
Crónica de un cierre polémico
La Central de Compostilla II abrió sus puertas en 1972 y durante casi medio siglo dio trabajo a centenares de familias. Endesa solicitó su cierre en 2018 ante la crisis de la minería y las exigencias ambientales de la UE, haciéndose efectivo en junio de 2020 tras intensas protestas. El de este jueves ha sido el último gran hito de un desmantelamiento que en 2023 ya vio caer las torres de refrigeración.
El colectivo Bierzo Ya ha intentado frenar el derribo solicitando sin éxito su declaración como Bien de Interés Cultural y presentando un proyecto turístico alternativo. Su portavoz, Antonio López Bouza, ha calificado el acto de “acto de terrorismo”. “Desgraciadamente no lo hemos conseguido. El apoyo de la gente no ha sido el suficiente y nos encontramos hoy en un día triste”, ha lamentado, advirtiendo que estarán “vigilantes” ante posible contaminación.
Desgraciadamente no lo hemos conseguido. El apoyo de la gente no ha sido el suficiente y nos encontramos hoy en un día triste"
portavoz de Bierzo Ya
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