Bautizados y enviados: El Domund nos recuerda que todos somos misioneros

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 20 de octubre de 2019

fidel herraez

Santi Otero

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17 oct 2019

El mes de octubre tiene siempre en la Iglesia una impronta misionera con la celebración de la Jornada anual del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Pero esa impronta es especial este año al ser el mes de octubre un «Mes Extraordinario Misionero» convocado por el Papa Francisco.

La ocasión de esta convocatoria ha sido la celebración del centenario de la Carta Apostólica Maximum Illud de Benedicto XV, «sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero». Y la motivación profunda es invitar a toda la Iglesia, como hizo el Papa Benedicto XV hace cien años, a una purificación evangélica que nos permita como Iglesia afrontar las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Francisco quiere en este momento despertar la conciencia de que esa evangelización del mundo es un deber permanente de la Iglesia, y retomar con nuevo impulso la responsabilidad que tenemos todos los bautizados de proclamar el Evangelio.

Por eso se invitó a todas las diócesis del mundo a realizar la apertura del Mes Extraordinario de un modo sencillo pero hondamente significativo: en un monasterio de clausura; en nuestra diócesis, como sabéis, nos unimos a ese propósito de toda la Iglesia desde el monasterio de la Visitación de las Madres Salesas. Con ello se quiere expresar que oración y misión van estrechamente unidas, porque el aliento y el fervor misionero brotan de una auténtica experiencia de Dios, que derrama su Espíritu sobre quienes están dispuestos a anunciarlo y abiertos a acogerlo. El comienzo del Mes Misionero, como tal, fue precisamente en la fiesta de santa Teresa del Niño Jesús, la joven carmelita que, desde su experiencia contemplativa y mística, llegó a ser proclamada patrona de las misiones, juntamente con san Francisco Javier.

Dentro de este Mes Extraordinario celebramos hoy el día del DOMUND, con el lema Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. El lema nos recuerda que el envío a la misión es una llamada inherente al bautismo y es para todos los bautizados; que todos los cristianos, por ser bautizados, somos enviados; que en medio de nuestras ocupaciones y relaciones, somos testigos y anunciadores de Jesucristo. Por eso la Iglesia de Cristo, de la que nosotros somos miembros y piedras vivas, ha de estar en misión en el mundo.

En el Mensaje del DOMUND de este año insiste el Papa en que hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo muerto y resucitado. Quien de verdad vive la experiencia de Dios desea abrirse a las necesidades de los otros, salir a su encuentro para «que a nadie le falte el anuncio de su vocación a hijo adoptivo, la certeza de su dignidad personal y del valor intrínseco de toda vida humana». Los misioneros realizan con su vida esta «apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto lógico del sacrificio y de la gratuidad».

Su testimonio y su estímulo son ocasión para que nosotros reafirmemos y reavivemos nuestro propio compromiso misionero. Lo haremos con gestos concretos y solidarios, como el del VIII Centenario de la Catedral, que tiene presente de modo expreso la ayuda a los misioneros burgaleses. Y asimismo con la Asamblea Diocesana, que tiene como objetivo profundizar nuestra experiencia cristiana para hacer más misioneras nuestras comunidades eclesiales. La misión en nuestro entorno debe ir unida a la misión de la Iglesia en su «salida geográfica y cultural… hasta los últimos confines de la tierra».

En la apertura de este Mes Extraordinario Misionero desde Roma nos dirigía el Papa, entre otras, estas palabras: «Una Iglesia en salida misionera es una Iglesia que no pierde el tiempo en llorar por las cosas que no funcionan, por los fieles que ya no tiene, por los valores de antaño que ya no están». La Iglesia, continúa, existe para ponerse en camino, para encontrar a la gente en la calle, porque «si no está en salida no es Iglesia».

Os animo a vivir con esta actitud el día del DOMUND, unidos a los misioneros, que sin duda se encuentran entre los mejores hijos de la Iglesia. Recemos por ellos y seamos generosos para contribuir a sus muchas necesidades en los lugares de misión. Y pensando en nuestros misioneros, deseo expresarles con todo afecto mi agradecimiento personal y el de todos vosotros, así como enviarles mi más entrañable y sincera bendición.

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