Condenan a un cazador a pagar 100.000 euros por matar a Nenúfar, un lince ibérico en Menasalbas
La hembra, que llevaba un radiotransmisor para su seguimiento, fue abatida en 2019 y uno de sus cachorros murió de inanición días después del suceso

El lince fue abatido en 2019 y su cría murió por inanición
Toledo - Publicado el
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El Juzgado de lo Penal número 3 de Toledo ha condenado a un cazador por un delito contra la fauna por imprudencia grave tras abatir a tiros a “Nenúfar”, una hembra de lince ibérico, en junio de 2019. Los hechos ocurrieron en el término municipal de Menasalbas (Toledo), y la sentencia le impone el pago de una indemnización de 100.800 euros por los daños causados.
La hembra de lince portaba un radiotransmisor para su seguimiento, lo que permitió a los agentes medioambientales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha localizar su cadáver. Días después, encontraron también el cuerpo de uno de sus cachorros, que murió por inanición tras el fallecimiento de su madre.
Una condena por imprudencia grave
Según considera probado la sentencia, el condenado se encontraba practicando la caza sin licencia en vigor y en un periodo sin autorización para ello cuando abatió al animal. Además de la compensación económica, la jueza ha impuesto una pena de multa durante varios meses y la inhabilitación durante tres años para el ejercicio de actividades cinegéticas.
La cuantía final de la indemnización es notablemente inferior a la que solicitaban las acusaciones, ya que la Junta de Castilla-La Mancha reclamaba medio millón de euros. Por su parte, la organización conservacionista SEO/BirdLife pedía 180.000 euros, mientras que la sociedad de cazadores implicada ha sido absuelta.
La postura del sector cinegético
Desde la Federación de Caza de Castilla-La Mancha han recordado la necesidad de extremar la responsabilidad en la práctica cinegética. Al mismo tiempo, han subrayado su implicación en la persecución de delitos contra especies protegidas, participando como acusación popular en casos de envenenamientos o muertes de fauna de especial gravedad.
Este caso se produce en un contexto de recuperación del lince ibérico en España. Según los últimos datos, la población actual ronda los 3.000 ejemplares en 2025, lo que supone un crecimiento interanual cercano al 19 % si se compara con los 1.365 individuos censados en 2021. Esta evolución refleja una tendencia positiva para una especie que ha estado en peligro crítico de extinción.
En este sentido, la federación regional ha querido destacar el papel que cazadores, titulares de cotos y sociedades han tenido en la mejora de la especie. Por ello, ha instado a que se revise su estatus legal ante la previsión de que la población pueda alcanzar los 3.500 ejemplares en 2026.
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