Los rostros de las profesiones en peligro de extinción: "No quiero abandonar, mientras que pueda"

Mieleros, esparteros o torneros son algunas de las profesiones que el avance de la tecnología y los nuevos tiempos han abocado a su práctica desaparición

Carmen Rodenas

Toledo - Publicado el

3 min lectura

Oficios como el de sereno, afilador, hilandera o mielero forman parte de un pasado que parece cada vez más lejano. La maquinización y la llegada de nuevas tecnologías han provocado que muchas de estas profesiones, dependientes de la mano humana, hayan desaparecido. A esto se suma que las nuevas generaciones, nativas digitales, buscan prosperar en trabajos menos duros y con mejores condiciones.

El último mielero

José, de 81 años, fue mielero. Dejó su Peñalver natal, en Guadalajara, con solo 13 años para viajar hasta Bilbao. Su oficio consistía en vender miel de forma ambulante, ataviado con su blusón, pantalón de pana y alpargatas, trabajando de lunes a domingo y regresando a su pueblo apenas tres veces al año.

La gente le tenía afecto, y él cree saber la razón. José recuerda con cariño cómo se ganó a la gente: "Yo solo puedo decir cosas buenas, pues me veían una cara de niño... yo creo que muchas mujeres me compraban por la pena que yo les daba". Así fue como consiguió forjar una "clientela muy sana y muy buena".

El arte del esparto

Albacete es la segunda provincia española con más espartizal, y de este material nacen auténticas obras de artesanía. Luis es uno de los pocos artesanos esparteros que quedan, y para él no hay idea que se resista. Entre sus creaciones se encuentran bolsos, lámparas, alfombras y todo tipo de elementos decorativos.

Su habilidad es tal que se siente capaz de materializar cualquier objeto. Luis afirma con orgullo ser capaz de "hacer casi casi todo lo que se puede hacer con el esparto" y asegura tener "sobre 400 piezas hechas de esparto", incluyendo desde mochilas hasta una figura de la virgen de los Llanos.

Soy capaz de hacer casi todo lo que se puede hacer con el esparto"

Luis Mondéjar

Espartero

XII Jornadas del Esparto Albacete

Un tornero en el corazón de Toledo

Luis Velasco, de 69 años, es el último tornero de la madera que queda en el casco histórico de Toledo. Lleva 55 años en el mismo taller donde ya trabajaron su abuelo, antes de la Guerra Civil, y su padre. Es un legado familiar que se resiste a desaparecer con él.

COPE

Luis Velasco, en su torno de madera

Su trabajo se encuentra en todos los rincones de la ciudad, desde piezas para los museos y la catedral hasta las empuñaduras de madera de las espadas. A pesar de todo, se resiste a dejarlo: "Me entretengo mucho, y no hay nadie que me siga, y no quiero abandonar, mientras que pueda".

No hay nadie que me siga, y no quiero abandonar, mientras que pueda"

Luis Velasco

Último tornero del Casco Antiguo 

La cocinera de presidentes

Mención especial merece Santiago, la última cocinera de la famosa finca propiedad del Estado Quintos de Mora, en Toledo. Durante casi tres décadas ha estado al frente de los fogones, dando de comer a comensales tan importantes como los expresidentes Felipe González, José María Aznar o Pedro Sánchez.

En su menú habitual se encontraban platos tradicionales como Migas, tortilla, estofados o carne a la plancha. Sin embargo, Santiago recuerda con especial cariño las judías que preparaba en la lumbre de su casa: "estaban más ricas que hechas en otra cosa", asegura.

Son profesiones que no se olvidan mientras quede alguien que las cuente. Testimonios de una forma de vida que se desvanece pero que se niega a ser olvidada mientras sus últimos protagonistas puedan contar su historia.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.