Las 'ovejas bomberas' de Carlos, en Prádena de Atienza: "Hacemos una labor impresionante, limpiando y abonando los montes"
Las casi 2.000 ovejas de Carlos Cerrada y su hermano Antonio, los dos únicos ganaderos del pueblo, están incluidas en el programa 'ovejas bomberas' del Gobierno de Castilla-La Mancha

Guadalajara - Publicado el
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Con las copiosas lluvias soltadas por las borrascas encadenadas de semanas anteriores y la subida de temperaturas de estos últimos días, el campo está exuberante. Sin embargo, más allá de la bella panorámica, esa masa vegetal nos debe servir de aviso, ya que puede convertirse en pasto perfecto de las llamas.
Con el objetivo de limpiar los montes para prevenir los incendios forestales y apoyar, al mismo tiempo, la ganadería extensiva, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha impulsado un singular proyecto, puesto en marcha desde hace ya seis años, las 'ovejas bomberas'.

'Ovejas bomberas' de los hermanos Cerrada, en Prádena de Atienza
"Es un programa de prevención de incendios muy práctico, porque usamos ganadería extensiva bien planificada, para que el propio pastoreo vaya reduciendo hierba y matorral en zonas estratégicas del monte" -ha señalado en Mediodía COPE en Guadalajara, el delegado de Desarrollo Sostenible, Rubén García, explicando que consiste en que "el ganado hace de desbrozador natural, porque abre claros, baja la continuidad del combustible y así dificulta que el fuego corra y se haga más grande".
Pero además, según García, el segundo gran objetivo "igual de importante", es que "pagamos un servicio ambiental a quienes trabajan en el territorio, apoyando a la economía rural y manteniendo también el paisaje vivo".

Los hermanos Cerrada son propietarios de la única explotación ganadera de Prádena de Atienza, donde en los años 70 había hasta 70 ganaderos
Según el delegado, de las 2.725 hectáreas de Castilla-La Mancha incluidas en la convocatoria, 665 corresponden a Guadalajara y de los 68 beneficiarios de la región, 19 son de nuestra provincia, fundamentalmente de la Sierra Norte. Entre ellos, los dos únicos ganaderos de Prádena de Atienza, los hermanos Antonio y Carlos Cerrada, propietarios de casi dos mil cabezas entre ovejas y cabras.
Para Carlos, el programa regional es absolutamente acertado, aunque ha reclamado que se pague puntualmente. "De lo que pedimos el año pasado, de la oveja bombera y de la cabra, de momento no nos han pagado ni duro. Se ha terminado el año y lo suyo es que lo hubieran pagado ya", se ha quejado, máxime cuando los gastos habituales a los que debe hacer frente un ganadero son "muchísimos", especialmente en su caso, "que tenemos que comprar forraje, pienso y de todo. Es insoportable aguantar esto".
Del año pasado, de momento, no nos han pagado ni un duro y tenemos que pagar forraje, pienso y de todo
Ganadero de Prádena de Atienza
A esto hay que añadir que las gestiones que hay que realizar para optar al programa "llevan muchísimo trabajo" -ha asegurado Cerrada, ya que su esposa "tuvo que estar tres o cuatro días ahí, con el coche, para arriba, para abajo, para allá, haciendo fotos, mandando la ubicación".
Sin embargo, después de enviar toda la documentación "a APAG y APAG la mandará a Toledo o donde la tenga que mandar", se produce la visita de "un técnico" para valorar el trabajo a pie de campo y "te dice, mira, tenías 100 hectáreas y de las 100 hectáreas nada más te vamos a pagar 30, porque el resto no están comidas".

Y es que, en Prádena de Atienza "hay tanta broza, tanta broza, que en muchos sitios el ganado casi no puede entrar" -ha señalado, reclamando por tanto a las administraciones "primero desbrozarlo para que el ganado pueda luego entrar mejor". Una limpieza más que necesaria si se tiene en cuenta que esa maleza se convierte en trampa mortal para el ganado ante un posible ataque de lobos.
"El problema que tenemos es que te corte un atajo y, como esa noche le dé la tontería de dar los lobos en ella, los animales son carnes de cañón" -ha advertido el ganadero, sabiendo que los mastines tampoco son la mejor solución, ya que, aparte de que "salen carísimos", suponen "un problema con la gente en Semana Santa, en el verano que se quejan de que si salen ladrando, de que si no sé qué y no sé cuántas, así que denuncia va y denuncia viene, y esto es un sinvivir".
A la ganadería le quedan cuatro días de vida, porque, si esto sigue así, habrá que abandonar
Ganadero de Prádena de Atienza
Pero, más allá de los inconvenientes, el ganadero de la Sierra Norte ha agradecido el programa 'ovejas bomberas' y ha aprovechado para poner en valor la labor "impresionante" de la ganadería "limpiando y abonando los montes" y, por tanto, evitando "muchos incendios", en los que "aparte del gasto de millones que suponen, mucha gente pierde la vida".
Aun con todo, a pesar de esa labor esencial, "a la ganadería le quedan cuatro días de vida" -ha pronosticado Carlos Cerrada, quien, según ha confesado, se ha planteado dejar el oficio en dos ocasiones seriamente, a pesar de haber invertido "muchísimo dinero en naves, en locales, en esto, en lo otro, y en una casa también. Pero si esto sigue así, va a haber que abandonar". Ojalá se confunda.



