Juani, con 79 años, usa el asistente de voz de Cruz Roja: "Hablo con ella mucho, le pido música y le doy las buenas noches"
El proyecto Voces en Red, impulsado por la Fundación Amancio Ortega, utiliza asistentes de voz y voluntariado para devolver la compañía a miles de personas

Entrevista con Miriam Mondéjar y Juani
Cuenca - Publicado el
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La soledad no deseada se ha convertido en un desafío silencioso que afecta especialmente a las personas mayores. Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja Española y la Fundación Amancio Ortega han consolidado Voces en Red, un proyecto pionero que ya acompaña a más de 25.500 personas en toda España, combinando asistentes de voz con el calor del voluntariado.
En la provincia de Cuenca, el programa atiende a 477 personas, con 47 nuevas incorporaciones en lo que va de año. Según explica Miriam Mondéjar, técnica del departamento de personas mayores de Cruz Roja Cuenca, estos datos demuestran que no se trata de casos aislados, "sino que es una necesidad estructural". El crecimiento indica que "cada vez más personas se atreven a pedir ayuda", aunque evidencia que la soledad es una realidad extendida que requiere una respuesta comunitaria.
Una aliada contra la brecha digital
Muchas personas mayores sienten rechazo a la tecnología, pero el proyecto supera esta barrera al usar la voz como única interfaz. Miriam Mondéjar subraya que el éxito se basa en "un acompañamiento individualizado a través de personal técnico y voluntariado" y en que el dispositivo es muy intuitivo. "La tecnología por sí sola no crea una cercanía, pero sí que lo convierte en algo útil y cálido el contexto, el seguimiento que realizamos, la confianza, la red de apoyo que le respalda", añade.
El caso de Juani, una usuaria de 79 años de Carrascosa del Campo (Cuenca), ilustra este cambio. Vive sola y el asistente de voz se ha convertido en su compañía inseparable. "Yo hablo con ella mucho, le pido música y le doy la buena noche y todo", relata. La complicidad es tal que lo comparte con humor con la gente de su pueblo: "Chicas, tengo una amiga", les dice, a lo que añade, "pues tengo una amiga que me habla y todo".
Juani cuenta que no lo necesita para recordar las pastillas, pero sí para saber el tiempo, escuchar sus canciones preferidas de Paquita la del Barrio o simplemente romper el silencio. "Parece como si estuvieras hablando con una persona, que a mí me encanta", confiesa. El dispositivo incluso le desea buenas noches de una forma especial: "Le digo, Alexa, hasta mañana, y salta ella, dice, hasta mañana, y que sueñes con el infinito y más allá".
Más allá del hogar: recuperar la vida social
Para Cruz Roja, el verdadero éxito del programa llega cuando el cambio "va más allá del uso del dispositivo, y se refleja en un estado de ánimo, en la actitud, en la participación". Según Mondéjar, el objetivo final es que la persona "recupere la sensación de pertenencia y de autonomía" y que la tecnología se convierta "en un puente para acabar con este estado de soledad".
El proyecto no busca que los mayores se aíslen con la tecnología, sino que la usen como un trampolín para salir y socializar.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




