La valiente apuesta de dos jóvenes por emprender en la vida rural: "Quedarte en tu pueblo es apostar por los tuyos"
Alba Marchante, de 35 años, tomó las riendas del negocio familiar en Alcázar de San Juan y anima a los jóvenes a no dejar que el campo muera

Toledo - Publicado el
2 min lectura4:38 min escucha
Alba Marchante, con 35 años, es un ejemplo de relevo generacional en el campo manchego. Esta joven de Alcázar de San Juan decidió hace una década volver a sus orígenes e implicarse en la explotación familiar, un negocio de agricultura ecológica de cereal y ovino de leche. Tras un tiempo compaginándolo con otro empleo, se dio cuenta de que su sitio estaba allí y optó por dedicarse "100 por 100 a la explotación familiar".
Para ella, la clave del éxito ha sido el apoyo y el conocimiento transmitido por su familia. "Mi mejor ayuda ha sido la experiencia de mi familia", asegura Marchante. Considera que, sin ese respaldo, el camino habría sido mucho más difícil, llegando a afirmar que empezar de cero en este sector "lo veo imposible, sinceramente".
Una explotación que se cierra, se cierra para siempre y no se vuelve a abrir"
Ganadera
Por eso, anima a otros jóvenes que se encuentren en una situación similar a seguir con los negocios que ya están en marcha. Advierte del peligro de abandonar estas explotaciones, ya que "una explotación que se cierra es una que se cierra para siempre y no se vuelve a abrir", un patrimonio que se pierde definitivamente.
Una apuesta por la vida rural
Desde otra perspectiva, la de los servicios, Ana Rosa Palacios, podóloga de 31 años de Alcaraz, también representa la apuesta por el futuro de los pueblos. Decidió emprender en su localidad abriendo una clínica de podología, un servicio que considera "básico" y esencial, sobre todo para la gente geriátrica que no se puede desplazar.
Quedarte en un pueblo, para mí, significa apostar por los tuyos"
Podóloga
Su decisión de quedarse no fue solo profesional, sino también personal, buscando calidad de vida, la cercanía de su familia y la oportunidad de criar a su hijo en su pueblo. Lejos de ser un paso atrás, la acogida ha sido un éxito. "Me han abierto los brazos, viene gente de toda la comarca", explica contenta, afirmando que en un pueblo "tu trabajo se vuelve útil, se vuelve muy visible, y la gente lo acoge con muchísimo cariño".
Palacios lanza un mensaje claro a la juventud: quedarse es una forma de devolver a la comunidad lo recibido. "Quedarte en un pueblo, para mí, significa apostar por los tuyos, por tu gente, y darles lo mejor de ti", concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




