El 'efecto verano' o la obesidad infantil en esta época del año: qué es y cómo prevenirlo
Durante los meses de verano, niños y adolescente comen peor y realizan menos deporte, y esto repercute en su salud

Entrevista con Paloma Sánchez, nutricionista en el SESCAM
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Muchos niños y niñas se ven sometidos a numerosos cambios durante los meses de verano. El cambio de horarios, pasar más tiempo en casa y la falta de ejercicio son las principales causas de que lleguen a septiembre con unos kilos de más. Y es aquí donde surge el conocido “efecto verano” en la obesidad infantil.
Para analizar esta situación y con el fin de prevenir el “efecto verano” hablamos con Paloma Sánchez, nutricionista en el SESCAM, quien nos dice que, aunque la ganancia de peso es variable y depende de factores como la edad de los niños o si el cambio de hábitos es más o menos profundo, ese peso extra a lo largo del verano puede llegar a los tres kilos que, en esas edades, es mucho.
Además, la especialista hace hincapié en la importancia de ordenar y organizar el tiempo, porque aunque los niños y los adolescentes pasen mucho tiempo solos en su casa o en la de los abuelos, “con la despensa llena de alimentos a su disposición, deben tener un control”.
Todo ello se traduce en que su “conducta alimentaria es de mayor riesgo y con el paso del tiempo esto puede derivar en problema como “obesidad, diabetes, hipertensión o colesterol” señala Paloma.
Recomendaciones para evitar el “efecto verano”:
Al finalizar el verano la prevalencia de obesidad y de sobrepeso aumentan entre 3% y 5% respectivamente. Cada año el ciclo se repite: si no se rompe el círculo vicioso cada año aumenta la tasa de niños con sobrepeso u obesidad.



