Albacete: entre pliegos, recursos y capotes
Las empresas que aspiren a regentar la plaza de toros manchega tienen de plazo hasta el 16 de marzo para presentar ofertas

Plaza de toros de Albacete
Albacete - Publicado el - Actualizado
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Lorenzo del Rey - Redacción COPE Albacete
La semana pasada comenzó el proceso para elegir al nuevo empresario de la plaza de toros de Albacete. Dicho así, parece un trámite más de despacho, un movimiento administrativo de esos que se anuncian en boletines y se resuelven en mesas técnicas. Pero no nos engañemos: detrás de cada adjudicación que hemos vivido no sólo hay montañas de papeles, informes y valoraciones. Albacete elige en estos meses un modelo de Feria, una idea de plaza y, en definitiva, su identidad, su prestigio y su futuro.
La publicación del pliego hace las veces de pañuelo blanco al inicio del festejo
Las empresas tienen hasta el 16 de marzo de 2026 para presentar sus proyectos. Tiempo suficiente —en teoría— para diseñar una propuesta seria, con números que cuadren y un planteamiento artístico que respete la categoría de Albacete. Porque aquí no basta con llegar, ver y vencer. En Albacete hay que convencer y poner de acuerdo a toda la afición, cosa que se escribe rápido y fácil pero que conlleva un gran esfuerzo detrás.
Y haciendo la cuenta de la vieja, uno no puede evitar pensar que los tiempos vuelven a ir por detrás del calendario taurino. Adelantar el proceso habría dado más margen, una mayor seguridad y menos incertidumbre. Claro que las cosas de palacio van despacio, pero ganar tiempo nunca está de más. Por mucho trigo nunca es mal año, ya saben. La planificación de una temporada no empieza cuando se firma un contrato, comienza mucho antes en los despachos donde se negocian carteles, en las conversaciones con ganaderos y en apalabrar corridas, en la reserva de fechas de toreros que no esperan eternamente, especialmente en los días más demandados de septiembre.
Vayamos al turrón. Si sólo se presentase un licitador, la cosa iría más ligera y, bien entrado mayo, tendríamos ya un empresario “virtual”. Virtual, sí, porque hasta la formalización -la firma- definitiva todo es provisional. Pero ya habría una empresa con nombre y apellidos que empezaría a trabajar con serenidad. Otra cosa bien distinta será si hay más de una empresa en liza. Entonces aparece la palabra que puede cambiarlo todo: recurso. Legítimo, legal e incluso comprensible en un escenario de pugna por sacar a bailar a Albacete. Pero, curiosamente, esas garantías legales, esa lluvia administrativa, termina por mojar los tiempos del toreo.
Porque el problema no es el papel, es el reloj
Calculen quince días hábiles para presentar un recurso y varias semanas, que pueden ser hasta meses, para que el tribunal resuelva. ¿Por qué y para qué el recurso? Normalmente, lo interpone una empresa que ha perdido y considera que su puntuación no está bien considerada. Como si un estudiante pidiese la revisión de un examen suspenso. Y mientras tanto, el toro en el campo, el torero en otras plazas y los aficionados en sus casas. No sería la primera vez que un despacho o un tribunal marca el ritmo de una plaza. La Feria no entiende de recursos, puntuaciones y valoraciones técnicas; entiende de emoción y verdad, de carteles rematados a tiempo, de unos hierros bien presentados y de una afición que da mucho pero que no es tonta y sabe bien de qué va todo esto.
Albacete no puede permitirse improvisaciones ni retrasos innecesarios. La plaza de la calle Feria tiene historia, categoría y memoria. Y esa memoria recuerda que en 2021 la adjudicación llegó tan al límite que no pudo celebrarse la novillada de San Juan. La actual corporación municipal tiene ahora la oportunidad de demostrar que aquella experiencia fue una lección aprendida y no un precedente. Sería una pena que, contando con un pliego que apuesta por la calidad de los carteles, la contención de precios y una inversión directa en la Escuela Taurina, todo quedase eclipsado por un desenlace fuera de plazo. En la Fiesta, como en la gestión, ir al límite puede salir caro. Y en esto, más que en los pliegos, está la clave. Mi querido amigo y taxista de profesión, Fernando Real, que gusta de comentar la vida y también lo que sucede en la plaza de toros, suele decirme que: "Lorenzo, el que carretea, vuelca". No se me ocurre una frase mejor para resumir todo este texto de pliegos, plazos y capotes. Valor y al toro.



