Una maraña de 400 cables en llamas amenaza con provocar una tragedia en Las Palmas
Vecinos y comerciantes de la calle Sagasta denuncian el riesgo de incendio por un cuadro eléctrico que genera llamaradas junto a unas bombonas de gas

Gran Canaria - Publicado el
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Los vecinos y comerciantes de la calle Sagasta de Las Palmas, a la altura del número 28, llevan un año viviendo bajo una amenaza constante. Una maraña de unos 400 cables de distintas compañías pende de una fachada, generando chispazos y llamaradas a escasos centímetros de las bombonas de gas de un asadero de pollos.
Yurena Rodríguez, propietaria de un negocio en la zona, ha explicado la angustia diaria. Los chispazos son tan frecuentes que ya reconocen el sonido, un "buf" similar al de un soplete de cocina que da paso a un peligroso “efecto mechero”. El problema se agrava cuando caen trozos de plástico quemado a la acera, poniendo en riesgo a los transeúntes.
Un peligro inminente
El punto más crítico de la instalación es su proximidad al asadero de pollos Don Gallo, que utiliza bombonas de gas para funcionar. La caja de la que parte el amasijo de cables se encuentra junto a estos depósitos y también cerca de la entrada de servicio de un hotel, creando una situación de máximo riesgo para trabajadores, vecinos y clientes.
La preocupación es tal que incluso un agente de policía que acudió a una de las llamadas de emergencia advirtió a los vecinos de la gravedad del asunto. Según relata Yurena, el agente recordó una tragedia ocurrida en los años 80 por un incidente similar: "Por algo más pequeñito que esto, murieron muchas personas, 4 bomberos".
Esto no es ninguna broma
Un año de denuncias sin respuesta
Durante el último año, los afectados han llamado en repetidas ocasiones a los servicios de emergencia (112), a la policía y a los bomberos. Sin embargo, las visitas de los técnicos son breves e ineficaces. "Vienen, lo ven, y como arreglarlo es un rollo, se van", lamenta una de las afectadas.
Los intentos de buscar una solución a través del Ayuntamiento o de Urbanismo han chocado con la lentitud de la burocracia. "Es un proceso bastante lento y esto tiene que ser ya", denuncia Yurena, quien teme que una noche se produzca un incendio que nadie pueda advertir a tiempo.
A la gente no le da importancia hasta que no ocurren las cosas"
La sensación general es de impotencia y frustración ante una situación que, a ojos de todos, es una bomba de relojería. Mientras tanto, el cajetín sobrecargado sigue a punto de caerse, y la maraña de cables continúa lanzando chispas sobre la acera, a la espera de que alguien ponga solución antes de que sea demasiado tarde.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



