Un ganadero de Asturias, al límite: "Sigo viendo lobos, de nada ha servido sacarlo del LESPRE"
Ángel Fernández hace balance un año después de que se rebajara la protección de la especie y con las batidas suspendidas en el Principado

Ejemplar de lobo ibérico
Oviedo - Publicado el - Actualizado
3 min lectura8:29 min escucha
La situación de los ganaderos en Asturias ha alcanzado un punto de "absoluta desesperación" un año después de que el lobo ibérico saliera del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) y con las batidas paralizadas tras una sentencia del Supremo que obliga a modificar el Plan de Gestión del Principado. Uno de ellos es Ángel Fernández, que pastorea en la sierra del Cuera y que ha llegado a dormir durante meses en una tienda de campaña a más de 1.000 metros de altitud para proteger a sus animales de los ataques.
Un año de confrontación judicial
Este aniversario llega en un momento de parálisis administrativa. Tras la rebaja de la protección de la especie, el Principado de Asturias activó su Plan de Gestión que permitía batidas, pero fue suspendido por el Tribunal Supremo. El reciente fallo del alto tribunal solo autoriza la caza del lobo "cuando constituya la única solución para evitar daños al ganado", lo que ha obligado al Gobierno regional a trabajar en un nuevo decreto.

Lobo ibérico posando sobre una roca en un bosque de pinos en la Sierra de la Culebra, Zamora
Sin embargo, para los ganaderos las medidas llegan tarde y son insuficientes. "Las actuaciones llegaron muy tarde, a últimos de enero. El daño ya estaba hecho", lamenta Fernández. Asegura que la retirada de cinco ejemplares en su zona "no se nota en absoluto" y critica la falta de agilidad para poner en marcha un nuevo plan de gestión. "La temporada este año se vuelve a ver caótica", advierte.
Pérdidas económicas y burocracia
Los ataques del lobo no solo suponen una amenaza constante, sino también un grave perjuicio económico. Ángel Fernández ha perdido recientemente otras ocho o nueve ovejas, que se suman a una larga lista de bajas. El ganadero denuncia la enorme dificultad para cobrar las compensaciones del Principado: "De facilidad ninguna", afirma. La falta de "pruebas suficientes o evidentes" es el principal obstáculo, ya que los buitres a menudo devoran los restos antes de que puedan ser examinados.
Hay una dificultad enorme para cobrar las ayudas"
Ganadero de la Sierra del Cuera
A estas pérdidas directas se suman los daños indirectos, como los abortos y malos partos por el estrés de los animales, que no se contabilizan. "En cabritos he perdido esta temporada entre 4.000 o 5.000 euros", explica. Y añade con resignación: "Habrá gente que lo cobrará al mes, que le parecerá una minucia, pero yo es lo que gano al año". Una situación que aboca a muchos a abandonar: "Es triste, porque es una sierra que ya no queda prácticamente ganado".

Animal atacado por un lobo
Un futuro sin esperanza
La sensación de abandono es total. Los ganaderos se sienten desatendidos por una administración que, según denuncian, no pisa el terreno. "Ellos se basan en datos de expertos, pero no escuchan ni quieren saber la realidad", critica Fernández. Una realidad que, en su opinión, es muy clara: "Aquí si sigo viendo lobos, el ovino y caprino desaparece".
No hay ninguna puerta a la que llamar, que te escuchen y te atiendan"
La frustración de Ángel le llevó a solicitar un permiso para una carabina, no para cazar, sino para defenderse durante los ataques y para que la administración tuviera constancia del riesgo que asume. "Nunca jamás me contestaron", revela. El ganadero insiste en que, aunque no cree que el lobo le vaya a atacar directamente, el instinto de proteger a su rebaño le obliga a interponerse.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




