Aragón se vuelca con el libro infantil y juvenil: el plan para conquistar a los nuevos lectores
Autores e instituciones unen fuerzas para cultivar la pasión por la lectura en niños y adolescentes con un amplio programa de actividades en todo el territorio aragonés

Programa especial sobre el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.
Zaragoza - Publicado el - Actualizado
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Con motivo del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se celebra cada 2 de abril, Aragón ha desplegado una ambiciosa programación cultural repartida por todo el territorio. El Gobierno de Aragón impulsa esta iniciativa con ayudas económicas directas para que las librerías organicen actividades, presentaciones y encuentros con autores, buscando avivar la llama de la lectura más allá de las grandes ciudades con programas como Pueblos que Cuentan.
Detrás de gran parte de esta estrategia se encuentra el Centro del Libro de Aragón, un organismo autonómico que coordina y vertebra todo el sector. Su director, José Luis Acín, explica que su labor abarca "desde los escritores, que es donde se genera todo, hasta el lector". El centro no solo organiza actividades en espacios como el museo Pablo Serrano o la Biblioteca de Aragón, sino que también gestiona ayudas clave para la producción editorial y para la visibilidad del sector en ferias profesionales como Liber.
Claves para enganchar al lector joven
La gran pregunta es cómo atraer a los más jóvenes en la era digital. Para Acín, la respuesta pasa por "incitarles a que lean" y, sobre todo, por romper las barreras entre autor y lector. Programas que llevan a los escritores a los colegios son fundamentales para que los adolescentes "puedan estar con los escritores, es decir, los pueden tocar, los pueden ver... que no lo vean como un bicho raro". Se trata de humanizar la figura del autor y convertir la lectura en una experiencia cercana y compartida.

José Luis Acín, director del Centro del Libro de Aragón.
En este engranaje, las bibliotecas, especialmente en el medio rural, juegan un papel crucial como "punto de encuentro", según Acín. La implicación de sus profesionales "se nota mucho en los niveles de lectura", afirma. A esto se suma la fortuna de contar en Aragón con "un buen plantel de escritores, de ilustradores y de editoriales" que triunfan a nivel nacional e internacional.
La mirada del autor: humor y cotidianidad
Uno de esos grandes referentes es Daniel Nesquens (Zaragoza, 1967), autor premiado con galardones como el Anaya o El Barco de Vapor. Nesquens confiesa con humor que su carrera literaria comenzó porque le "dijeron que regular" para el fútbol. "Entonces, claro, ¿qué haces los fines de semana? Pues escribes, escribes historias", comenta sobre unos inicios que han culminado en una obra reconocida por su habilidad para mezclar lo cotidiano con el humor y un toque surrealista.
El autor defiende que no se necesitan grandes gestas para construir un buen relato. "Es posible escribir a partir de pequeñas cosas, pequeños gestos, no hace falta adentrarse en bosques tenebrosos", asegura. Según Nesquens, de "un yogur caducado que te encuentras en el frigorífico, pues puedes escribir un cuento". Su objetivo es enseñar a los jóvenes a mirar su propia realidad con otros ojos y descubrir el potencial narrativo que se esconde en ella.
Es posible escribir a partir de pequeñas cosas, pequeños gestos"
Autor aragonés
Este enfoque choca a menudo con el sistema educativo. Nesquens lamenta que en la transición de primaria a secundaria se pierdan lectores, en parte, por la imposición de lecturas obligatorias que no conectan con ellos. "¿Cómo se podría introducir el gusto por la lectura sin obligar con lecturas demasiado densas?", se pregunta, y critica con una analogía el enfoque académico: "muchas veces es como si un adulto va a comprar un libro y luego el librero al mes le examina de ese libro".
Acín coincide en que se debe compaginar la lectura de clásicos, que aportan una "cultura básica", con novedades que motiven a los jóvenes. La clave, para ambos, está en no imponer, sino en facilitar el descubrimiento. "Tienen que encontrar el libro que les guste, que les cree esa adicción", sentencia Nesquens, señalando a las librerías, bibliotecas y clubes de lectura como los lugares idóneos para esa búsqueda.
El reto de las pantallas y el valor del papel
En la era de la sobreestimulación digital, la opinión sobre las redes sociales es unánime: son un arma de doble filo. José Luis Acín advierte que el número de "likes" no se traduce en lectores reales y que las redes "pueden hacer mucho daño" al autor. Daniel Nesquens es aún más tajante y ha decidido no tener perfiles: "creo que se abusa de las redes sociales, en todo. Hay mucho postureo y a mí eso no me gusta nada".
El niño, si no le gusta el libro, no lee"
Director del Centro del Libro de Aragón
Esta filosofía entronca con una defensa cerrada del formato físico. Aunque ambos ven posible la convivencia, Acín subraya que la experiencia sensorial del libro tradicional es insustituible. "La gracia del papel, que lo tocas, lo hueles, lo ves, lo saboreas, no se puede comparar", afirma. Es el vehículo perfecto para viajar a los mundos que autores como ellos descubrieron en su infancia, a través de clásicos como "La isla del tesoro" o las novelas de Julio Verne, historias que, como demuestran, tienen el poder de marcar a un lector para siempre.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




