Descubre la sorprendente historia de las cárceles ocultas de Jaca, una de ellas en la propia catedral
Prisiones eclesiásticas con jurisdicción propia y violentos conflictos de poder en la ciudad
Jaca - Publicado el
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La historia de las prisiones en Jaca tiene mucho recorrido. De la mano de Juan Carlos Moreno, de la Asociación Sancho Ramírez, te contamos datos desconocidos, entre los que destaca el descubrimiento de una cárcel ubicada en la propia catedral de Jaca.
Una cárcel en la catedral
El hallazgo se apoya en un apunte localizado del año 1499 que describe el mal estado de una prisión catedralicia. Según el documento, "la cárcel se encuentra en pésimo estado y la someten a reconstrucción". La investigación, en colaboración con expertos, sitúa esta cárcel en las tres salas del claustro.
Contrario a lo que podría pensarse, esta prisión no era de uso exclusivo para el clero. La catedral de Jaca poseía señorío sobre tres lugares de vasallos, ejerciendo sobre ellos plena jurisdicción civil y criminal. Esto implicaba que los habitantes de dichos territorios podían ser juzgados y encarcelados por las autoridades eclesiásticas, quedando sometidos a un doble sistema judicial.
Conflictos de jurisdicción
La existencia de prisiones eclesiásticas generó fuertes tensiones con el poder civil. Un ejemplo documentado es el Torreón de Larbesa. En este lugar se produjo un grave altercado el 29 de agosto de 1531, que evidencia la lucha de poder existente en la época.
Aquel día, el cabildo catedralicio protestó formalmente después de que el Justicia de Jaca, Martín de Sarasa, y el lugarteniente del Baile, Juan Domec, de forma violenta y a mano armada, sacaran de la prisión "a 2 vasallos del cabildo que allí estaban presos". Este episodio, recogido en los archivos, muestra cómo las autoridades civiles no dudaron en usar la fuerza para imponer su jurisdicción sobre la eclesiástica.
La Inquisición en Jaca
El programa también aborda la presencia de la Inquisición en Jaca, aclarando que su funcionamiento difiere de la imagen popular. Instaurada en España por Fernando el Católico en 1481, la primera constancia documentada en la ciudad data de 1562.
Moreno explica la figura del 'Familiar del Santo Oficio', un rol similar al de un corresponsal local de la Inquisición. Esta institución, que no contaba con presupuesto propio, se financiaba a través de las multas que imponía, con el objetivo teórico de "corregir, no para reprimir", según se desprende de las disputas teológicas de la época.
Un violento suceso ocurrido en 1624 ilustra las tensiones locales. El enfrentamiento se produjo entre Juan Alavés, boticario y baile de Jaca, y Juan Cristóbal de Pioca, notario del Santo Oficio. La disputa, originada por un complejo acuerdo de terrenos, escaló hasta el punto de que Alavés agredió a Pioca y lo arrojó a una hoguera.
El caso fue denunciado y derivó en un juicio en la sede de la Inquisición en Zaragoza, que se encontraba en el Palacio de la Aljafería, y que concluyó con la condena de Juan Alavés. La documentación de este proceso, según confirma Moreno, es de acceso público en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Aunque la plantilla oficial era de seis 'familiares' del Santo Oficio en Jaca, la ciudad raramente contó con más de uno hasta la abolición definitiva de la institución a principios del siglo XIX.
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