El campo estalla contra el nuevo acuerdo con Australia: "Nos manejan como quieren"
El sector agrario denuncia que es la 'moneda de cambio' en el tratado comercial con el país oceánico y critica la inminente firma del acuerdo provisional con Mercosur
Jaca - Publicado el
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El sector agrícola ha vuelto a alzar la voz ante lo que considera un nuevo agravio. La reciente aprobación de un tratado de libre comercio con Australia ha reavivado el descontento, una situación que el campo resume en una frase: “nuevo acuerdo, mismo enfado”. Este malestar se suma a la confirmación de que el 1 de mayo se firmará el acuerdo provisional con Mercosur, abriendo un mercado de 720 millones de personas en condiciones que el sector califica de desiguales.
Cláusulas de competencia desigual
El acuerdo con Australia establece aranceles a cero, pero el sector primario advierte de que la competencia no se producirá en igualdad de condiciones. Una de las mayores preocupaciones es la importación de carne de vacuno y ovino procedente de animales cuyo engorde se realiza con hormonas, una práctica prohibida en Europa desde 1989. El sector teme que la aplicación de las cláusulas de salvaguarda sea insuficiente, recordando que históricamente solo se ha vigilado un “0,0082% de lo que se importaba” en las aduanas.
Según denuncian, la agricultura vuelve a ser la moneda de cambio en una operación geopolítica. Mientras Europa se beneficiará de la importación de 'tierras raras' para la producción de tecnología y microchips, y exportará principalmente automóviles, se abren las puertas a productos agrícolas australianos que no cumplen las mismas normativas de producción que se exigen a los productores europeos.
El campo, una 'moneda de cambio'
La sensación en el sector es de frustración y de estar siendo utilizados estratégicamente, un sentimiento que se resume en una queja contundente: “Nos manejan como quieren”. La inminente firma con Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), que se ha reactivado mediante declaraciones responsables de los países miembros, es vista como otra prueba de ello. Se critica que estos acuerdos pueden comprometer la autosuficiencia del continente en caso de crisis globales como las vividas recientemente.
El beneficio se concentra en algunos, mientras desaparecen multitud de pequeños productores que “vertebran el sector y el territorio
El descontento va más allá de los acuerdos comerciales y apunta a un problema estructural. El sector denuncia que el beneficio se concentra en “algunos”, mientras desaparecen multitud de pequeños productores que “vertebran el sector y el territorio”. Esta concentración en grandes multinacionales, que pueden jugar con la oferta y la demanda, amenaza con crear la “tormenta perfecta” de precios disparados y escasez de alimentos. El aviso es claro, ya que, como sentencian, “la explotación que se cierra jamás se vuelve a abrir”.
Ayudas y fiscalidad, en el aire
Finalmente, el campo se mantiene expectante ante el decreto de ayudas por la guerra que debe aprobarse. Existe incertidumbre sobre el reparto y, sobre todo, por el tratamiento fiscal que recibirán. La queja es que, a menudo, la burocracia y los impuestos merman considerablemente el apoyo final: “si te dan 10, se te quedan 6”. Por ello, piden al Gobierno que su compromiso con el sector como “esencial y estructural” se demuestre “con letras mayúsculas y no con minúsculas”.
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