La batalla por proteger las Benitas de Jaca: "Es sangrante que una iglesia diminuta sea BIC y el monasterio no"

La Asociación Sancho Ramírez ha presentado alegaciones ante la negativa del Gobierno de Aragón a otorgar la máxima protección al cenobio, alertando de los riesgos que supone

Paola Bandrés

Jaca - Publicado el

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La Asociación Sancho Ramírez de Jaca ha presentado formalmente sus alegaciones contra la decisión del Gobierno de Aragón de no declarar el Monasterio de las Benedictinas como Bien de Interés Cultural (BIC). Juan Carlos Moreno, en representación de la asociación, ha expresado su profundo malestar ante una resolución que consideran insuficiente. La polémica surge tras la negativa de la Dirección General de Patrimonio a otorgar la máxima distinción, proponiendo en su lugar la figura de Bien Catalogado, un nivel de protección que la asociación considera inadecuado.

Un nivel de protección insuficiente

El núcleo del conflicto reside en las implicaciones prácticas de cada categoría. Según denuncia Moreno, la declaración como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés tiene un nivel de protección menor. Esto permitiría que "cualquiera que entre allí, sea de la administración, sea un particular, pueda hacer modificaciones en la estructura interna del edificio y de los bienes materiales que tiene sin tener que pasar por la batuta de patrimonio". La asociación califica la resolución de la DGA como "bastante imprecisa" y con un "insuficiente nivel de protección para los elementos que conlleva".

Agravio comparativo con otros monumentos

Juan Carlos Moreno recuerda que ya son Bien de Interés Cultural la Catedral de Jaca, el sarcófago de Doña Sancha (Benitas), San Juan de la Peña o incluso iglesias de menor tamaño como San Fructuoso de Barós o San Miguel de Abós. "San Miguel de Abós es chiquitín y eso es un BIC, y ahora resulta que la DGA que no nos quieren dar ese nivel" para el monasterio, lamenta.

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SARCOFAGO DOÑA SANCHA

Un palacio real lleno de tesoros

La asociación subraya el inmenso valor del conjunto, que va más allá de su función religiosa. "Antes de ser monasterio de las benedictinas en el siglo XVI, fue la casa real", explica Moreno, el palacio donde residía el rey Sancho Ramírez cuando visitaba Jaca. En su interior se conservan restos de la muralla de esa época, que se suman a la iglesia del siglo XI, la cripta y un claustro que describe como "un remanso de paz dentro de la bulla del casco histórico".

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El monasterio fue Palacio Real

A este patrimonio arquitectónico se añade una vasta colección de bienes muebles de gran valor. Entre ellos destacan el báculo de la abadesa Gerónima Abarca, una talla barroca de la virgen, un cuadro atribuido a José de Ribera, el retablo de San Benito, un órgano "impresionante" y numerosas piezas de orfebrería como cálices y patenas. La asociación exige una "catalogación horizontal y vertical" que proteja todos y cada uno de estos elementos.

Por todo ello, la Sancho Ramírez ha iniciado una campaña para concienciar a los jaqueses de la importancia de defender su legado. "Tenemos cosas que son muy nuestras y muy buenas, y nosotros como jaqueses estamos en la obligación de defenderlo. Que los de la asociación vayamos delante, pues muy bien, pero es labor de todos", concluye Moreno.

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