Estudiantes y ancianos aragoneses se reúnen esta Navidad tras semanas enviándose cartas: "La amistad no tiene edad"
Estudiantes de FP y ancianos de una residencia oscense crean un vínculo por carta que se niegan a perder tras haberse conocido en persona

Entrevista a los 'amigos invisibles' Vicente y Julia
Huesca - Publicado el
3 min lectura8:58 min escucha
Más de una veintena de alumnos de FP del IES Sobrarbe y mayores de la residencia comarcal La Solana, ambos en Aínsa (Huesca), han protagonizado una de las iniciativas más especiales de los últimos meses. Durante el primer trimestre del curso, han participado en un amigo invisible intergeneracional a través de cartas que se intercambiaban cada quince días. La experiencia, que ha servido para estrechar lazos entre dos mundos muy diferentes, ha culminado con un emotivo encuentro en el que por fin han podido ponerse cara, aunque muchos, como Vicente y Julia, ya se habían “echado el ojo”.

Escribiendo cartas en grupo
La idea, impulsada por la profesora Raquel Gallardo, surgió para que los estudiantes del ciclo de Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre trataran con grupos de la tercera edad, algo poco habitual en su formación. En total, se han intercambiado seis cartas a lo largo de tres meses. En ellas, jóvenes y mayores han compartido anécdotas, inquietudes, recuerdos y alguna que otra pista. "Ha sido emocionante y entrañable para todos", explica Laura Castán, directora de La Solana. "Ya había un vínculo con las cartas, pero por fin se han puesto cara, y hay ilusión por continuar", añade.
Un ‘abuelo invisible’ por carta
Para los residentes como Vicente, la experiencia ha supuesto un viaje al pasado y una bocanada de aire fresco. "Me ha gustado, y me gustaría continuar haciéndolo", afirma con rotundidad, insistiendo en la importancia de no perder la costumbre de la escritura manual, "porque con el ordenador pocas cartas dan". Recuerda con nostalgia la época en la que las cartas eran el único medio para comunicarse con la familia o la novia. "No había teléfonos como ahora, pues te carteabas", rememora, destacando que entonces no existía la inmediatez de mandarse "fotitos y cosas".

Un residente escribéndole una carta a su amigo invisible
Para los jóvenes, en cambio, ha sido todo un descubrimiento. Julia, la "amiga invisible" de Vicente, confiesa que nunca había escrito una carta más allá de "lo típico de Reyes". La conexión ha sido tan fuerte que ahora se refiere a su nuevo amigo con un cariño especial: "Ahora, en vez de a los reyes, pues a mi abuelo invisible", bromea. Este proyecto ha terminado creando un nuevo lazo familiar, pues como ambos reconocen, han ganado un nieto y un abuelo postizo, respectivamente.
Es una forma de no perder una conexión que se ha formado de otra forma"
Amiga invisible de Vicente
El esperado encuentro cara a cara
El día del encuentro estuvo cargado de nervios, risas y complicidad. Aunque Julia y Vicente ya se habían "fichado" desde el primer día, el juego incluía también el despiste. Vicente cuenta entre risas cómo recibió una foto para confundirle: "Mandaron una con una peluca rubia, unas gafas… no se parecía en nada para el despiste total". Sin embargo, su instinto fue más certero. Supo que era Julia al ver cómo reaccionaba cuando leían en voz alta los números de las cartas. "Vi a alguien que se movía un poco y movía la cara, digo, ya está", explica.

Dos amigos invisibles por fin se ponen cara
La despedida antes de las vacaciones de Navidad se convirtió en una fiesta con intercambio de regalos. Los mayores obsequiaron a los jóvenes con bufandas artesanas y mandalas pintadas por ellos mismos, mientras que los estudiantes les entregaron unos marcapáginas. Susana Pérez, consejera de Acción Social de la Comarca de Sobrarbe, califica la experiencia como un valioso "ejercicio de destreza y de recuperar habilidades" para los mayores y una forma de redescubrir la escritura para los jóvenes.
Me gustaría continuar haciéndolo, no perder esto"
Amigo invisible de Julia
Una iniciativa con vocación de futuro
El éxito ha sido tal que el deseo de continuar es unánime. Vicente tiene claro que no quiere que el vínculo se pierda y propone seguir con las cartas cada quince días. Julia secunda la idea, pues lo considera "una forma de no perder una conexión que se ha formado de otra forma". La iniciativa, apoyada por el Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe y la Comarca, demuestra según Pérez que el módulo de FP no solo forma a grandes profesionales, sino también a "personas sensibilizadas con el entorno y sus habitantes". Como resume Vicente con orgullo: "Que se sepa que aunque seamos los mayores y los jóvenes también nos movemos".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




