El inesperado 'regalo' de las borrascas Leonardo y Marta a las playas de Málaga para el próximo verano
El experto Paco Franco anticipa los efectos que tendrán en las playas los abundantes aportes de agua dulce procedentes de los ríos durante el tren de borrascas
Málaga - Publicado el
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El paso de las borrascas Leonardo y Marta por la provincia de Málaga ha dejado una imagen tan inusual como comentada: pantanos desembalsando, ríos fluyendo con fuerza y, en la costa, una llamativa mancha marrón donde las aguas dulces se encuentran con el mar. Este fenómeno visual, que rompe con el azul habitual del Mediterráneo, ha generado preguntas sobre sus posibles repercusiones. Para aclarar el escenario y separar los datos de las percepciones, el director de la Cátedra de Ciencias del Litoral de la Universidad de Málaga, Paco Franco, analiza las consecuencias de este masivo aporte de agua dulce.
Franco contextualiza la situación, explicando que, aunque se trata de un proceso natural, resulta excepcional en una región marcada por años de dura sequía. "Aquí no estamos acostumbrados a que nuestros ríos lleven agua", comenta, comparando la situación con otros lugares del mundo con ríos muy caudalosos como el Nilo o el Amazonas, donde el aporte constante de agua dulce al mar no supone un problema. La falta de costumbre en Málaga, unida a la intensidad de las lluvias, ha magnificado el impacto de este evento.
A pesar de la llamativa estampa, el experto adelanta una de las principales consecuencias positivas de cara a la temporada estival. El gran aporte de sedimentos provenientes del continente tendrá un efecto directo en la regeneración natural de las playas. Según Franco, "eso va a permitir que las playas se puedan regenerar a través de procesos naturales con arenas que han sido lavadas por el mar", lo que se traducirá en arenales más robustos y resilientes.
Cauce de un río
En Málaga este verano habrá una menor probabilidad de que aparezcan natas de origen mineral
Una de las noticias más celebradas es la previsión de un verano con menos natas en la costa malagueña. El director de la Cátedra de Ciencias del Litoral aclara que la gran mayoría de estas espumas no tienen un origen orgánico, sino mineral. "El 90 por ciento de las natas que aparecen en el verano son como consecuencia del lavado que realiza el agua del mar del polvo de la arena", detalla. Los nuevos sedimentos aportados por los ríos, ya "lavados", harán que "en Málaga, por ejemplo, este verano, pues haya, una menor probabilidad de que aparezcan natas de origen mineral".
Sin embargo, Paco Franco matiza que esta mejora no será uniforme en toda la costa. Advierte que en municipios como Marbella y Estepona, donde los temporales han provocado la pérdida de algunas playas, será necesaria una regeneración artificial. Si para ello se utilizan áridos de río que contengan limos y arcillas, el problema podría persistir, ya que "esas arenas van a generar natas, porque cuando el agua lava la arena que hemos depositado, se lleva los limos y las arcillas formando esas espumas flotantes".
Un impulso para el ecosistema marino
Más allá de la arena, el aporte de sedimentos también representa un impulso para la vida marina. Las partículas de arcilla que quedan suspendidas en el agua, y que son responsables del color marrón, no son inertes. Franco explica que, especialmente con las temperaturas más cálidas del verano, estas partículas sirven como núcleo para el crecimiento de microalgas. Este fenómeno puede generar "blooms", unas "explosiones de vida" que sirven de alimento a las comunidades de peces, por lo que, en última instancia, tiene un "efecto beneficioso para el ecosistema marino".
¿A qué se debe el color marrón del agua?
La impactante "mancha marrón" que se ha visto en la bahía de Málaga y otras desembocaduras tiene una explicación geológica. Las lluvias torrenciales han provocado una fuerte erosión, arrastrando "parte de los suelos, las arcillas que tienen los suelos, parte de la materia orgánica". Toda esta carga sólida ha viajado por los cauces de los ríos hasta llegar a los embalses y, finalmente, al mar, tiñendo el agua a su paso.
En los embalses se produce un proceso de sedimentación por tamaño. "Primero caen las partículas de mayor tamaño, las gravas, después caen las arenas, y los limos y las arcillas quedan en suspensión", describe Franco. Son precisamente estas partículas más finas las que permanecen en el agua cuando se procede a desembalsar. El experto añade un detalle clave sobre el color: "muchos de los de las arcillas están teñidas de rojo por óxidos de hierro", lo que intensifica la tonalidad marrón-rojiza del agua liberada.
En unos días el agua volverá a tener su tonalidad natural
El propio Franco relata una observación directa del fenómeno en el río Guadalhorce: "ayer, por ejemplo, pasaba por el puente que que atraviesa Cártama [...] y el propio río iba arrastrando una gran cantidad de lodos y llevaba un color marrón". Cuando este flujo cargado de sedimentos se encuentra con el agua del mar, que carece de estas partículas, se produce una "clara diferencia de tonalidades". La pregunta es cuánto durará esta imagen. La respuesta depende de factores como "el oleaje, de las corrientes", que ralentizan el depósito de las partículas en el fondo marino. No obstante, el experto lanza un mensaje de tranquilidad: "no os preocupéis, porque en unos días el agua volverá a tener su tonalidad natural".
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