La Cueva de Ardales reescribe la historia: los neandertales son los primeros artistas del mundo

La datación de sus pinturas en más de 64.000 años demuestra que sus autores no fueron sapiens, sino la especie que nos precedió en la historia evolutiva

Enrique Ortiz

Málaga - Publicado el

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La Cueva de Ardales, un impresionante monumento natural de más de un kilómetro y medio de recorrido situado en el corazón de la provincia de Málaga, se ha posicionado en el epicentro de la prehistoria mundial. Unas dataciones de sus pinturas paleolíticas, publicadas en 2018, han revolucionado lo que se conocía hasta ahora sobre el arte paleolítico a nivel europeo, al revelar que sus autores no fueron Homo sapiens, sino neandertales. Así lo explica en COPE Málaga el doctor en Prehistoria Serafín Becerra.

Los neandertales, ¿los primeros artistas?

El hallazgo cambia por completo el paradigma sobre los neandertales. Durante mucho tiempo, como cuenta Serafín Becerra, se les ha considerado seres "brutos" y con escasa capacidad cognitiva. Sin embargo, este descubrimiento se suma a otras evidencias que demuestran una mayor complejidad, como el hecho de que enterraban a sus muertos o que utilizaban elementos como conchas y garras de águila para su decoración corporal.

La Cueva de Ardales reescribe la historia: los neandertales son los primeros artistas del mundo

La autoría neandertal de estas pinturas sugiere que poseían la capacidad cognitiva necesaria para generar representaciones abstractas, probablemente vinculadas a un lenguaje de comunicación. "Ya no parece que estaban hechas por los Sapiens Sapiens, es decir por nosotros, sino por los neandertales, y esto es lo que hace que Ardales sea un lugar excepcional a nivel peninsular y mundial", afirma Becerra, director del museo de Teba y uno de los investigadores del yacimiento.

Esto es lo que hace que Ardales sea un lugar excepcional a nivel peninsular y mundial"

Serafín Becerra

Doctor en Prehistoria

Una 'receta' prehistórica para pintar

A diferencia de las célebres representaciones de bisontes de Altamira, el arte de la Cueva de Ardales se compone en gran medida de signos, marcas, puntuaciones y manchas, lo que un famoso prehistoriador llamó "ruido". Aunque también cuenta con grabados de ciervos y figuras animales del Paleolítico superior, son estas marcas abstractas, datadas como las más antiguas, las que han provocado el cambio de paradigma en la comunidad científica.

Para confirmar que las pinturas eran de origen humano y no formaciones geológicas, los investigadores analizaron su composición. El estudio, liderado por la investigadora Afric Capital junto a Salvador Domínguez Bella de la Universidad de Cádiz, reveló que los pigmentos de óxido de hierro no pertenecían a la cueva. Según Becerra, los autores "preparaban una receta de óxido de hierro machacado con algún tipo de grasa y la aplicaban o la pulverizaban dentro de la cueva".

Esta "receta propia" demuestra una clara intencionalidad, planificación y un profundo conocimiento del entorno. Los neandertales debían buscar y transportar la materia prima desde una fuente externa, cuyo origen exacto aún no se ha localizado pero que los expertos creen que está en el entorno geológico de la propia cueva.

Esos óxidos de hierro no pertenecían a la propia cueva"

Serafín Becerra

Doctor en Prehistoria

Una datación que lo cambió todo

La investigación que situó a Ardales en el mapa mundial se publicó en 2018 en la prestigiosa revista Science. Las pinturas se dataron mediante el método de uranio-torio, que consiste en analizar las capas de calcita que se forman de manera natural sobre los pigmentos. Los resultados arrojaron una antigüedad de, al menos, 64.000 años para algunas de estas marcas. "Al menos se sabe que esa capa tiene 60.000 años, por tanto la pintura tuvo que ser anterior", aclara el prehistoriador.

Esta fecha supone una auténtica revolución, ya que las pinturas más antiguas conocidas hasta ese momento se encontraban en Indonesia, con una datación de 44.000 años. El descubrimiento de Ardales, junto a los de Maltravieso (Extremadura) y La Pasiega (Cantabria), demuestra la existencia de un arte simbólico neandertal mucho antes de lo que se pensaba, convirtiendo a la cueva malagueña en un enclave fundamental para entender nuestro pasado evolutivo.

Lejos de ser un lugar accesible solo para científicos, la Cueva de Ardales está abierta a todos los públicos. El propio Serafín Becerra anima a visitarla, describiéndola como "un sitio excepcional, una auténtica ventana al pasado". Las visitas se realizan en grupos reducidos de 15 personas para garantizar su correcta conservación y se pueden reservar a través de la página web del Ayuntamiento de Ardales.

La cueva se puede visitar de martes a domingo a las 10:00 horas, con turnos adicionales los viernes y sábados a las 16:00 horas. Por un precio de 15 euros, los visitantes pueden contemplar no solo las pinturas neandertales, sino también grabados y otras evidencias de la presencia humana a lo largo de miles de años en un entorno geológico realmente espectacular que merece la pena conocer.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.