Las divinas palabras de Ernesto Medina. Hoy: Multas a cascoporro

Jaén - Publicado el - Actualizado
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El cascoporro, la cascoporra o el cascaflote -tal y como recoge “El vocabulario andaluz” de Alcalá Venceslada- son una ensalada de tomate, con ingredientes similares a los de un gazpacho. Plato veraniego pues. Por lo que es todavía más reprobable que el Ayuntamiento de Jaén haya multado cerca del Pryca, perdón, Carrefour, “a cascoporro” -id est, a dos manos, a mogollón-.
Echen cuentas, dilectos oyentes. Una hora tiene sesenta minutos. Un minuto, sesenta segundos. Ergo, dos horas son 120 minutos o, si lo prefieren, 7.200 segundos. Según Manuel Ureña, concejal de VOX, un radar colocado por la Policía Local en la carretera de los dos centros comerciales pilló en ese ratillo a 400 vehículos. Una media de más de tres coches por minuto o una fotito cada veintipocos segundos. En el tiempo que llevo delante de estos micrófonos ya habrían cascado dos incautos conductores. A cien pavos de media por sancionado la recaudación municipal en dos horas se agenció cuarenta mil euros. ¡Cuarenta mil euros!
Cifra tan elocuente me lleva a considerar algunos pormenores. El concejal de Tráfico, con gran dolor de su corazón atribulado por tener que sancionar a sus conciudadanos, ha respondido que prima la seguridad. Ni en sueños se lo cree. A los damnificados se les olvidará el asunto y a quien tuvo la suerte de no pasar por el control de marras el día de autos no le sirve de aviso. Si quieren que se respete el límite de velocidad, anuncien con grandes carteles luminosos la presencia de un radar. Y que sea fijo. No un chanchús de quita y pon.
La máquina sancionadora tiene otro fin. Yo me inclino por pensar que es una de las medidas del alcalde para reducir la deuda municipal. Si el contador que prometió poner en la Plaza Santa María hubiere estado en funcionamiento, sería de ver cómo restaba la pantalla gigante los cuarenta mil euros de vellón de un día para otro. Igual que en los videojuegos al pasar de nivel: aplausos, fuegos artificiales electrónicos y nuevas fortalezas para continuar tan ingrata lucha.
Es discutible si los ciudadanos, que fuimos ajenos al endeudamiento, debemos ser los paganinis por uno u otro cauce. Ahora bien, voluntad política se ve que hay. Solicito humildemente sugerir dónde colocar otros radares que midan determinados aspectos, presentes y pretéritos, de la vida política giennense. Resolvíamos las tribulaciones financieras del Ayuntamiento en un santiamén.
Palabras, divinas palabras



