¿Dónde estaba Dios en el accidente de Adamuz? Javier Pereda tiene la respuesta
La arquitecta Marta García Escribano plasma el amparo de la Virgen del Sol y un guardia civil a la pequeña Cristina, que perdió a su familia en la tragedia ferroviaria

Javier Pereda analiza la tragedia de Adamuz
Jaén - Publicado el
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La ilustración de la arquitecta cordobesa Marta García Escribano sobre el accidente ferroviario de Adamuz se ha convertido en viral. Según relata la autora, la inspiración surgió mientras abrazaba a su hija, pensando en Cristina Zamorano, la niña de 6 años que perdió a sus padres, un hermano y un primo en el suceso. La artista ha plasmado en una conmovedora lámina la idea de que la pequeña no estaba sola en aquella fría noche en el municipio de Adamuz.
En el dibujo, Cristina aparece auxiliada por un guardia civil que le estrecha la mano y por la Virgen del Sol, patrona de Adamuz, que la abraza. Los tres caminan entre las vías del tren, mientras que en el cielo brillan los 45 fallecidos como estrellas, en una representación de la comunión de los santos. La obra refleja el amparo que ha recibido la niña, quien también cuenta con el apoyo de sus abuelos, familiares y compañeros del colegio Tierra Llana.
El debate sobre la fe ante la tragedia
El suceso ha puesto a prueba la fe de muchos, planteando preguntas como ¿Dónde estaba Dios? o cómo permite la muerte de 45 personas. La visión teológica que subyace en la propia ilustración es que Dios acompaña, pero no interfiere en la libre actuación humana. Tal como se ha reflexionado, "Dios acompaña, pero no interfiere la libre actuación humana ni en la contingencia del mundo".
Dios acompaña, pero no interfiere la libre actuación humana ni en la contingencia del mundo"
Este suceso recuerda que, al desconocer el día y la hora, es necesario permanecer alerta. Para muchos, la muerte es el fin, pero para otros, como se defiende desde una visión cristiana, es el principio de un viaje que culmina en el cielo. Esta perspectiva trascendente es la que, se argumenta, dota de sentido a la pérdida de los seres queridos.
Funeral religioso frente al acto laico
La Iglesia, consciente de su misión, se ha puesto a disposición de los familiares para celebrar la misa funeral, con la participación de los obispos de Huelva, Córdoba, Sevilla y Madrid. Sin embargo, el Gobierno ha pretendido organizar un funeral de estado laico, en el marco de un estado aconfesional. Esta propuesta ha generado un debate, ya que un funeral y un homenaje laico son considerados realidades distintas.
Se argumenta que la expresión funeral civil es una contradicción y que los funerales de estado deben reservarse para representantes de la nación. La crítica principal hacia los poderes públicos es no haber consultado a los afectados si deseaban una misa o un acto civil. La disyuntiva se resume en el principio de "Al César, lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".
Al César, lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios"
Finalmente, se defiende que el adiós a los difuntos se celebre mediante el verdadero funeral para quienes esperan en la resurrección de los muertos, distinguiendo las competencias de los poderes públicos, como los homenajes, y el ámbito espiritual y religioso propio de la Iglesia.
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