Ochavillo del Río se tiñe de blanco: la batalla de harina que nació de la ceniza
Este pueblo cordobés de apenas 770 habitantes celebra el Miércoles de Ceniza con una singular fiesta que atrae a visitantes y a antiguos vecinos

Ochavillo del Río
Córdoba - Publicado el
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La Cuaresma ha comenzado con el Miércoles de Ceniza, una jornada de penitencia y conversión para el mundo cristiano. Sin embargo, en la provincia de Córdoba, la localidad de Ochavillo del Río celebra esta fecha con una tradición única y festiva: la gran batalla de la harina. Este evento, que tiñe de blanco las calles del pueblo, ha transformado un rito religioso en una de las fiestas más singulares de la región, convirtiéndose en un símbolo de identidad para sus 770 habitantes.
Del rito a la fiesta
El origen de esta costumbre es un ejemplo de cómo las tradiciones evolucionan. Según relata el alcalde, Manuel Arjona, "esta tradición, como todas las tradiciones religiosas que tenemos, pues singularmente, se ha desvirtuado". Antiguamente, los vecinos festejaban el día arrojándose ceniza los unos a los otros. La historia cambió el día que fueron a tirarle ceniza a la panadera del pueblo. "Lo primero que pilló esa mujer a mano fue harina, que fue con lo que respondió ella", explica Arjona. Este gesto espontáneo reveló una alternativa más agradable y menos dañina.
Lo primero que pilló esa mujer a mano fue harina"
Alcalde de Ochavillo del Río
Los vecinos se dieron cuenta de que la harina era "más saludable, picaba menos en los ojos y era más limpia", por lo que, a partir de ese momento, la ceniza fue sustituida por completo. Aunque no existe un registro documental que fije la fecha exacta de este cambio, la tradición se ha transmitido de generación en generación. El alcalde señala que los más mayores del pueblo ya la conocieron así. Esta capacidad para mantener vivas sus costumbres se refleja también en otras celebraciones, como el domingo de Pascua, cuando pintan huevos, o el día de los Judas, herencia de su pasado como pueblo de repoblación de Carlos III.
Una celebración que une al pueblo
Para Ochavillo del Río, la batalla de la harina es, junto a la feria, su día más representativo y singular. La jornada festiva comienza desde por la mañana, con el ayuntamiento aportando 250 kilos de harina para la celebración, aunque "si hacen falta más, se va a por más harina a la panadería", comenta el alcalde, además de la que cada niño trae de su casa. La plaza se llena de gente cubierta de un manto blanco, en un ambiente festivo que se ha vuelto un gran atractivo turístico.
A partir de las doce del mediodía, la batalla de harina se detiene para dar paso a juegos populares que evocan la infancia, como la comba o el porrón, mientras las mujeres entonan canciones tradicionales. El día culmina con un arroz de convivencia para todos los asistentes. La popularidad de la fiesta es tal que "nos demanda muchísima gente que por qué no lo hacemos un sábado", para facilitar la llegada de visitantes. Es un día en el que el pueblo ve regresar a muchos que viven fuera. "Estoy viendo yo mucha gente que son del pueblo, que llevan muchos años fuera, pero que han vuelto este día, incluso con sus niños para que conozcan cuáles fueron sus orígenes", afirma el alcalde.
El reto de la despoblación y la vivienda
A pesar del éxito de sus tradiciones, Ochavillo del Río se enfrenta a los mismos desafíos que gran parte del medio rural. Aunque la población se ha mantenido más o menos estabilizada, con una leve pérdida de 10 habitantes en el último censo, la amenaza de la despoblación persiste. Uno de los mayores obstáculos para fijar población, según Arjona, es el acceso a la vivienda para los jóvenes.
El problema, explica, reside en la brecha entre el coste de construcción y la tasación hipotecaria. "El precio de una vivienda para construirla es el mismo aquí que en una capital, pero a la hora de conseguir una hipoteca, se tasa bastante por debajo", lo que supone un "hándicap que hay que atajar de una vez por todas". Esta dificultad se suma a una "doble demanda" de casas en el pueblo, ya que no solo los jóvenes buscan quedarse, sino que también "los mayores que se jubilan vuelven de nuevo al pueblo".
La calidad de vida que te da un pueblo ver al niño a cualquier hora del día, solos, andando por las calles"
Alcalde de Ochavillo del Río
Este retorno de los mayores se debe a la alta calidad de vida que ofrece el entorno rural. Para el alcalde, la tranquilidad y la seguridad son incomparables. "La calidad de vida que te da un pueblo, ver al niño a cualquier hora del día, solos, andando por las calles de aquí, es muy complicado verlo en un pueblo más grande y te digo, casi imposible de verlo en una capital", concluye Manuel Arjona, resumiendo el valor intangible que mantiene a Ochavillo del Río como un lugar lleno de vida y tradición.
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