Un camino que comienza: el Rito de entrada de catecúmenos, centro este viernes del contenido de 'El Espejo de Asidonia-Jerez'
Se trata de una experiencia que será visibilizada ante los fieles diocesanos este domingo 25 de enero en una celebración que presidirán monseñor José Rico Pavés en la Santa Iglesia de la Catedral del Salvador

El Espejo de Asidonia-Jerez 23-01-26
Jerez - Publicado el - Actualizado
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La edición de esta semana de El Espejo de la Iglesia de Asidonia-Jerez, pone su mirada en una de las realidades más duras que estamos viviendo esta semana: el dolor provocado por la pérdida repentina, a raíz del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz.
Una tragedia que ha sacudido conciencias y que vuelve a situarnos ante preguntas profundas: ¿dónde está Dios cuando el sufrimiento irrumpe con tanta fuerza?, ¿cómo seguir adelante cuando la vida parece romperse sin previo aviso? Desde el respeto y la cercanía, el programa recoge el testimonio de Fidel, cuya madre viajaba en el tren junto a su hijo y nietos, un relato marcado por el desconcierto, pero también por la fe que sostiene incluso cuando no se alcanzan a comprender los acontecimientos.
Lejos de ofrecer respuestas fáciles, debemos darnos cuenta que Cristo no abandona, que permanece presente en medio del dolor y es capaz de hacer florecer la esperanza incluso en la tragedia. Aunque no siempre se le vea, su amor sigue tocando corazones, acompañando silenciosamente y abriendo caminos nuevos allí donde todo parece oscuro.
Ese mismo amor es el que hoy sigue llamando a personas concretas, hombres y mujeres que, en distintas etapas de su vida, sienten cómo Cristo sale a su encuentro y les invita a iniciar un camino de fe. Una experiencia que viviremos este domingo 25 de enero en la Catedral con el Rito de entrada de catecúmenos, una celebración presidida por el Obispo de Asidonia-Jerez, Mons. José Rico Pavés.
Entre ellos se encuentra Juan David, protagonista de la entrevista principal del programa. Su testimonio muestra cómo, incluso en las vicisitudes más duras de su vida, como la pérdida de su madre, Cristo estaba presente, acompañando y dando sentido al dolor. Un encuentro que, lejos de borrar la herida, la transforma y la convierte en lugar de esperanza.
Como es habitual, El Espejo de la Iglesia de Asidonia-Jerez completa su edición con un acercamiento a la labor de Cáritas Diocesana, expresión concreta de ese amor que se traduce en servicio y compromiso con los más vulnerables.



