El blog de Jordi Jiménez

Una final con Jordan como inspiración

Lebron James y Curry

Lebron James y Curry se medirán en la final de la NBA (Reuters)

Jordi Jiménez

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 20:43

Puede que en algún momento de flaqueza, que también los tiene aunque parezca difícil, Lebron James divise el espectro de Michael Jordan y ante sus ojos se pasee su figura. En unos segundos de pausa que el mundo no percibirá, si acaso décimas, mientras le resbalan goterones de sudor de su frente y con la mirada casi perdida, por la mente de Lebron aparezca el fantasma: ¿Qué haría Mike en este momento? ¿Cómo resolvería esto?

Todos en nuestra vida necesitamos inspiración, pero pocos sabemos realmente qué es estar en el primer plano competitivo del deporte, somos un coro que grita, aplaude, juzga, indica pulgar hacia arriba o hacia abajo, pero poco más. En la mente de un gran jugador, con la cuenta bancaria con cifras que ninguno de nosotros sabríamos digerir, un jugador de baloncesto mantiene sus ambiciones para medirse con otros.

Se filtra por los poros de su camiseta sudada el orgullo y la ambición, mimbres de un cesto que llamamos ego. El ego puede matarte si manda en tu vida, pero sin el ego un deportista al más alto nivel no encuentra el siguiente reto. Cómo motivarte a ganar y ganar, a buscar un año tras otro el título, jugando infinidad de partidos, pasando por infinidad de momentos de intrascendencia competitiva, viajes, convivencias,una larga temporada.

Sólo con un gran aprecio por la propia figura, el mejor jugador del mundo puede seguir persiguiendo una ilusión, alcanzar alguna vez al mejor de la historia. NO hay comparación posible Lebron James-Michael Jordan a día de hoy, desde el momento en el que a Lebron le faltan tres anillos para alcanzar a Jordan.

James nunca será Jordan, pero sí puede alcanzar sus logros, y algunos de ellos rebasarlos, como la anotación en playoff, quién sabe si los anillos, estamos hablando de una carrera por concluir. James sólo será feliz persiguiendo un espectro si es él mismo, lo dijo el propio Lebron el día en el que rebasaba a MJ como máximo anotador de la historia en playoffs. Lebron persigue una idea siguiendo su propio camino, en algún momento comprendió que si él sólo quería ser una réplica de un jugador idealizado por el mundo entero no sólo iba a ser infeliz, sino que nunca le juzgarían por quién es, sino por cuánto se parece a otro.

Para medir la dimensión de Lebron James y su impacto en el baloncesto habrá que esperar unos años, por más que se altere el gallinero. La carrera de James tiene tres anillos y siete finales consecutivas (ocho en total), un dato descomunal a sus 32 años, pero queda mucha carrera por delante.

Mientras pasa momentos de dificultad en las finales, es posible que a Lebron se le pase en algún momento el fantasma de Mike, como le llama él, pero a quien deberá derrotar es a un monstruo de múltiples cabezas llamado Golden State Warriors. Es ésta la final que queríamos, sencillamente porque son los dos mejores equipos con diferencia de la NBA.

En el anterior capítulo acerca de estas finales, cuando aún estábamos en las rondas previas de playoff, decíamos que esta final iba camino de ser dinástica, y de hecho nunca antes se había repetido una final tres años consecutivos. En una competición como la NBA en la que domina la alternancia, y cuya organización consigue mediante su política de equidad que haya casi siempre nuevos equipos dominadores, el hecho de que dos escuadras hayan conseguido implantar su dominio es significativo.

Es posible que una parte de la NBA diga que esto le quita emoción a la liga, mientras otra parte se congratula porque es el mayor duelo baloncestístico que se puede ver, nadie puede pedir más que este Curry-Durant vs Irving-Lebron. James ha tenido duelos ante ambos íntimos enemigos, ante Curry en los dos años anteriores, y ante Durant en otras finales estando ambos en Miami y Oklahoma respectivamente.

Es la mayor concentración de talento que puede verse. Si hace un año en las finales los Warriors parecieron llegar muy justos y con su estrella Stephen Curry sin gasolina a mitad de trayecto, no parece así este año. Se ha visto a un Curry muy confiado y rápido en el playoff y en la final Oeste ante San Antonio. Pero si alguien parece con apetito voraz es Kevin Durant. El alero persigue su primer anillo, es cruel que un jugador como él aún no tenga un título, y en Oklahoma no le perdonan que dejara de perseguir ese sueño en su equipo para buscarlo en otro. Está en los Warriors para esto, y llega como un cohete a esta final. 

Junto a ellos Draymmond Green al mismo nivel de intensidad, Pachulia y McGee haciendo daño en la pintura, y West para desatascar y pensar y veremos qué nivel ofrecen Klay Thompson, Iguodala y Livingston, jugadores clave en la rotación.

En frente, unos Cavaliers con una gran profundidad de banquillo. Además de un excelente quinteto, con Lebron en modo locomotora, Kyrie Irving exultante, Kevin Love recordando más al de Minnesota, Thompson como mejor reboteador ofensivo, incorpora jugadores que convierten a Cleveland potente en todas las facetas, especialmente temible en el juego exterior, con grandes especialistas como Korver, Frye,Shumpert, JR, además de Love o Irving y el propio Lebron. Además, ha incorporado más capacidad atlética con Derrick Williams junto a Shumpert y el veterano Jefferson, y un segundo base de garantías como Deron Williams. Se le ha visto a en la final Este ante Boston como a aquel jugador All Star de antaño. Falta saber si sólo es un espejismo.

El ritmo alocado los dominan los Warriors, pero a los Cavaliers también les gusta correr. El tiro de tres lo dominan los Warriors, pero los Cavaliers también. Pero para tener opciones Cleveland deberá mejorar bastante las prestaciones defensivas ofrecidas ante Boston, los Warriors no son los Celtics, y si les das una oportunidad se van.

La final de la NBA tiene algo de "otra vez tú",  "qué hay de nuevo viejo", pero sobre estas relaciones de rivalidad se construyen las leyendas que trascienden el propio tiempo. Miles de jóvenes crecen viendo medirse a Curry y Lebron, a Curry e Irving, a Durant y Lebron, y dentro de unos años los aficionados presumirán de haber visto esos duelos de leyenda entre los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers. Por lo pronto el mundo se entretiene intentando aclarar cuánto mejor era Jordan que Lebron, parecería que Jordan fuera a jugar estas finales, quizá porque su figura está en la inspiración de millones de personas, especialmente en una nacida en Akron (Ohio) y que es el mejor del mundo en la actualidad, Lebron James.

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